martes, 30 de marzo de 2010

desde la cruz, herido,
el moribundo mira las consciencias
como playa de arenas
que lo quieren librar de su anhelada agonía

desde los pechos
el corazón palpita arrepentido
con sus migajas con sabor a vinagre
y su mortaja al hombro
en espera
de su juicio final

del mundo brota unido el llanto
olvidando los cardos, las heridas,
porque es suya
la causa del doliente que agoniza
queriéndolos salvar
de su propia encrucijada

Santos días de duelo
que culminan el ritual
de la pasión
en espera
del sábado glorioso
de la resurrección
que devuelve la alegría
de no pensarse muertos
concluyendo la vida.
entre las calles los muros y el silencio
se vuelven muros de templo
para los hombres que caminan meditando
lo ineludible que es
vivir sin pecar

domingo, 28 de marzo de 2010

Domingo de Ramos.

El Universo brilla con toda intensidad
nacen y mueren estrellas
se confrontan las fuerzas en la galaxias
los hoyos negros siguen siendo extraños
provocando conjeturas
Aquí
entre los hombres
una parte se duele de sus culpas
se limpia
se arrepiente
renueva sus entuertos para la cruenta lucha
En el interno colectivo
se consiente
que uno sólo se ofrezca por las culpas.
alma
dame
una
luna
vieja
para
decir
algún
poema
lunar
sin palabras miro el papel
los segundos pasan
mientras pienso en el amor
...sólo acude tu nombre.

lunes, 1 de marzo de 2010

mudanzas

...te dije te quiero
una tarde en que el sol latió rayos de plata
Yo era una nube gris
Tú eras un canario olvidado por el verano.
Así te dije te quiero
después te desplumé en mis manos
sombra tras sombra
desde mi cuerpo se llenó tu cuerpo
el sagrado semen te convirtió en diosa;
y el parto, en esclava.
A mí siempre me ha llamado el viento
y una noche callada
mientras al silencio lo asolaban los chillidos
me volví búho misterioso
salteador de los pinares erguidos bajo la luna blanca
desde donde atisbaba la cañada
que lleva a los tugurios de la ciudad cercana.

Cuando me volví búho tú te volviste llanto
quejido de mi ausencia
voz que me persiguió por las veredas, reflejada en la luna:
me llamó
y volví
Cuando limpié mis pasos en tu puerta
me animaban los ecos de tu llamados viejos
Dentro de tu morada
para mí era el silencio.

Tú eras Madre
encontraste tu motivo y tu razón;
Yo era el fantasma
que te dijo te quiero en una tarde en que el sol latió rayos de plata y tú, un canario olvidado por el verano.
Tomé mis sandalias y enjugué mi frente con la brisa de otoño antes de hacerme viento
Aún hoy espero una llamada reflejada en la luna,
mas desde mi partida...
sólo me persiguen los silencios
y mis locos soliloquios.
El diálogo de una cuerda se pierde después de un instante
la mano espera
el cuerpo dispuesto está a continuar con la magia
es sonido espera
el canto espera
la eternidad sigue su curso
y la cuerda cesa su danza aulladora
conjuradora de huecos vacíos
la mirada pierde el hilo de las cosas
parece que todo muere en el diminuto silencio
que goza su instante de ser estelar
el dedo pulsa
aprisiona a la fuente del quejido
y brota el encanto
Se fabrica el recuerdo y el llanto
de la aparente nada del invisible sonido encantador de serpientes
el diálogo de la cuerda que vuelve a latir
se lastiman con el viento una a otro
en ese mar de ecos que mide la eternidad ininterrumplible
para volver a callar
muerta
presa de su vocación de hilo mudo.

las nubes

las nubes amor,,,
 las nubes...
las nubes nos miran
la desnudez se baña con un copo de nube
el cielo está límpido
y tus senos se deforman
al confrontar mi pecho

las nubes amor, las nubes