jueves, 31 de diciembre de 2009

el sabor de un suspiro

Más que carne soy viento
etéreo entre eclipses que cruzan por mi tiempo
y tiernos equinoccios que cantan mi retorno.

Mis cuentas se suman en veranos
y voy restando otoños a mi risa
Sé que en el jardín del camposanto
se revuelve, paciente,
la verdadera espera.

Mírame tú
disfrutemos de nuevo este destello
que te muestra tan bella
y me muestra rendido ante tus ojos.

Comparte mi ilusión
estrella fugaz
que de repente viene
y se me vuelve dicha.

Más que carne soy viento
o es que acaso, el suspiro,
tiene sabor a eterno.

Temo a mi propio canto

Temo a mi propio canto
pues siempre se repite.

Me he vuelto eco
como la cascada del viejo río de mis años inocentes:
murmullo de selva.

No sé cuándo digo lo mismo;
ahora entiendo al abuelo,
con sus mismas historias
frente a las mismas flamas.

Los hombres somos eco,
somos como un tambor que marca los minutos
y un aletear  de garza, que interroga a los vientos.

Temo a mi propio canto
Es mi riesgo,
mi karma de cantor
mi dulce asilo.

El Invisible Amor.

El poeta bobo se va a los jardines para ver a las parejas
busca el retablo preciso para cantarle al amor.

La ve frágil, con su vestir holgado
predispuesto a los vientos
Lo ve erecto, como fiel obelisco que sujeta los vientos en su talle.

Ahí, entre la espera de mayo,
las flores aguardan su retorno.

Ella se suelta y corre
hace que parte pero vuelve
Siempre vuelve.

Él finge que le duele la ausencia
increpa a voces tras los vientos helados
y abre los brazos para volverse nido de paloma.

El amor.

¿Qué es el amor?

El año viejo se marcha
uno nuevo se esmera, vestido de esperanza.
Más allá de la esperanza,
de la angustia,
viene ese anhelo del mañana,
del paso por la calle
navegando amaneceres y atardeceres.

Fingiéndose armonía
pasa el viento
esparciendo con alas
al invisible amor.

Descifrando

Ver a través del tiempo.

Los pasos no se detienen,
nada se detiene
Mis ojos llevan años descifrando 
los oscuros misterios
Allá y acá las voces se denuncian
y las manos se esconden...
  
Siempre apestan a sangre.

La Miro

Yo la miro
Ella no me percibe


Adoro su risa
su manera de contar secretos
su forma de beber del vaso.


¿Qué tiene?


No lo sé
Es un encanto que desdeña profecías
como la de mi padre, que decía:
"No me imagino que tipo de mujer pueda vivir contigo".


Ahí está
con el tiempo hemos dejado de lado las tertulias
basta una mirada
 una sonrisa...


Las miradas suplieron  los lenguajes.


Con el tiempo
dejó de ser esa mujer sin mitos
y tomó un sabor dulce:
sabe a dátil cristalizado
y vuela
entre vaporosos lienzos de lino
sobre una mar desnuda de atavismos.


Yo la miro
Ella no me percibe,
su mirada ha dejado de buscarme
con sus iris verdosos;
como todas las lobas:
me respira.

La Gallina Ciega

El fin de año y su pregunta
¿A dónde vamos?
¿A dónde nos llevan?


Yo aquí me quedo -digo-
en esta silla y frente a esa luna de espejo
No me muevo.


No parece que la barca vaya a ningún sitio
parece inmóvil

conteniendo a todo cuanto necesito
Mariana y el chico
la casa
la guitarra
y la amada biblioteca.


Los demás me miran
Se ríen.
Es ese viejo juego de la gallina ciega
donde cubriéndote los ojos
puedes sentir que eres invisible.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Fiesta

Todo es canto
hasta el amor huido
se va regocijando
con la fiesta.

Viejo Invierno

Viejo invierno
se compadecen de ti todas las horas
naces temblando
con tu sabor de fiesta
que explota en un orgasmo
cuando te vas marchando.

Pensando el Girasoles

En la ciudad hace frío, cala los huesos. Se antoja un café con ron, o un ron con café. Las ventiscas heladas parecen fantasmas que se niegan a partir, como si los flagelos no fueran suficiente para los sobrevivientes zaheridos por todo el ciclo anual.
El antídoto es diverso, algún buen café donde encontrar refugio en la tertulia escuchando a los apócrifos poetas modernistas despotricar contra el artículo, la conjunción y todos los adjetivos,  a fin de ser parte de la elite de la poesía de moda, donde -dicen- sobreviven solamente el verbo y el sustantivo, amarrados del brazo de alguna palabra rimbombante.

Se desvanece el ambiente vano ante los ojos para mirar al cristal de la ventana con admiración: ¡Tan frágil y resistente al viento! Las bufandas descansan de su oficio y los abrigos se ventilan de los olores glandulares perfumados. Se cruzan las miradas. Aquí dentro, todo sabe a refugio alpino, necesario para estar en cierto ambiente, para tener amigos que neutralicen la soledad y el frío de las infinitas ausencias.
Los empleados del servicio ya visten los colores del pagano San Nicolás ( de Bari ), sobreviviente de las hogueras del medievo.
Afuera llueve lentamente, es un tormento cada abrir de puerta. Las consciencias maldicen en silencio cuando algún bobo o boba se queda parado (a) bajo el dintel de la puerta esperando a que la vean desde lejos para que sepan en dónde buscarla. Se cuela el frío, y el calor aprovecha para disfrutar de un respiro refrescante.

El tiempo vuela. Llega la hora de despedirse de una rutina que nos hace romper el silencio entre disputas bobas.  Afuera, la calle parece un espejo negro, reflejando mediocremente las luces navideñas de la ciudad, que pronto será, lápida nocturna, para casi todos los sueños.

Muros y cortinas resguardan los afortunados regalos. En la Alameda, los viejos árboles resisten tiritando, entre el abrigo de hojas sobrevivientes del otoño, el ambiente que mata lo que no debe estar presente en el próximo calendario. 

Duelen los huesos por el frío. Los pisos de granito, aliados con los restos de la lluvia, desafían a las suelas guardianes del pie para intentar entumecer los dedos.
Me marcho en las catacumbas urbanas para tomar el gusano metropolitano.
Mis ojos recorren los rostros lastimados por el "cuatro sobre cero" que presume el termómetro ambiental.

Mi mente piensa con nostalgia: piensa en girasoles.

Copenhague

Copenhague
Los intereses se recriminan los daños
golpes bajo y sobre la mesa
Protocolo de Kioto ignorado
y un planeta que se colapsa prontamente.

Playas que serán recuerdo,
nuevos pueblos emigrando,
nuevos muros
nuevas balsas en medio de los desastres meteorológicos.

Hay un ganador tras bambalinas
el dinero...
siempre el dinero
la industria productiva del dinero.

Denuncian trato indigno de México a inmigrantes


Liga de la imagen
http://images.diario.com.mx/2009/12/NAC525607RI.jpg


http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=24f403ed33f76199658d1bb2f2557fec

Silvia Garduño
Agencia Reforma
Diario Digital  Juárez.
Distrito Federal— Bajo un enfoque de seguridad nacional, el gobierno mexicano trata a los extranjeros indocumentadas como criminales, aunque en el discurso vela por la protección de sus derechos, denunció la organización civil Sin Fronteras.

En el marco del Día Internacional del Migrante, el organismo presentó un informe en el que plantea que si bien el gobierno mexicano argumenta que el objetivo de detener a los indocumentados es salvaguardar sus derechos humanos y protegerlos de daños a los que puedan estar expuestos en el país, en la práctica el objetivo es evitar que huyan o accedan a una defensa legal.

El Instituto Nacional de Migración (INM), reprochó, utiliza términos como “asegurar” o “alojar” cuando se refiere a la detención de extranjeros, sin que estos términos tengan validez jurídica.

“(Asegurar) es un término tramposo porque (los migrantes) no están detenidos y no están en condiciones de libertad. Entonces es la manera elegante de decirles que están en prisión”, comentó en rueda de prensa el ex ombudsman capitalino Emilio Álvarez Icaza.

“Es una trampa jurídica, porque ese término no existe”, remarcó.

Así, aunque en 2008 el Congreso de la Unión avaló despenalizar la migración indocumentada, sostiene Sin Fronteras, la realidad es que los inmigrantes siguen siendo privados de su libertad en lugares muy parecidos a las cárceles, cuando lo que cometen es una falta administrativa.

El presidente de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos, Juan Carlos Gutiérrez, señaló que, bajo el enfoque de seguridad nacional, México carece de marcos normativos que propicien la garantías de los inmigrantes.

“Si cualquiera de nosotros es detenido, se supone que tenemos derecho al acceso a un abogado o pedir la protección de un juez, pero los migrantes no lo pueden hacer, porque administrativamente se considera que no se encuentran en detención”, indicó.

Asimismo, cuestionó que el INM utilice la figura de “repatriación voluntaria”, lo que implica que los inmigrantes se encuentran en las estaciones migratorias por su propia voluntad.

El informe, titulado “Situación de los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo detenidas en las Estaciones Migratorias de México” indica que el INM no cuenta con abogados propios que puedan dar servicio de asesoría y representación legal y limita el actuar de terceros.

“Es muy tramposo el acceso a las garantías judiciales en este procedimiento de migración. Se dice en la ley que el inmigrante podrá permanecer hasta 90 días en la estación migratoria, a excepción que haya interpuesto un recurso judicial para afectar la resolución por la cual está detenido”, comentó Gutiérrez.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Con motivos de invierno.


Siempre el silencio tras de mí,
siempre el silencio…
Las letras suenan sordas
enmudecen
mientras el alma avanza
sobre la calle sola
sin esperar abrazos.

Siempre el silencio tras de mí.

Como ese viento frío del invierno
al que cierra la puerta toda casa.

martes, 15 de diciembre de 2009

Si volviera

Y, si volviera...

Los pasos se han vuelto de gigante
ya no caminan cuadras
ni callejas sin vida.

Los pasos se han vuelto, casi vuelo;
tras la sombra del sol
en mi cauda de vida.

Me emociona el recuerdo
y siempre me pregunto...
¿y,  si volviera?...

Parece ser diciembre

En mi tarde, me encuentro solitario
escribo, leo, y hago cientos de entuertos para consumir la luz del fin del día.

La calle es como un teatro donde presentan la obra "pasos entre apuros"
El vendaval se fue de viaje al Sur, como las golondrinas.
Las nubes van preñadas del algún vapor estéril...
Es hora de recuerdos, de recuentos.

Parece ser diciembre.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Siesta

Se sentó frente a mí
manifestando espera.
Mi mirada en su escote
invitaciones lleva.
No se enfada al mirarme,
es un mirar que reta,
que me muestra la entrada
de su alcoba sin puertas.
 Levantamos las copas
y en un ¡ salud !, la apuesta.

La tarde está muy fría
y la calle desierta
 -me comen las nostalgias
de tantas noches viejas-
Me mira y se levanta
pido al mozo las cuentas
Entre los dos se espantan
las brisas indispuestas,
Me regala  su mano
la mía está en respuesta,
después, nos disipamos
por las viejas banquetas.

Sólo somos humanos
sin nombres ni propuestas
que el deleite buscamos
envuelto en una siesta.

sin nombre

Mis manos
¡Ah mis manos!...
intrumentos que beben el placer
recorriendo su cuerpo palmo a palmo
Mis labios...
¡Ah mis labios!
son chispa que hace arder
la piel de su vestido
mientras mis brazos cubren
un palpitar sereno que suspira
entre piernas que atrapan
la pasajera furia que me anima.
Rosas sobre los pechos
con inquieto botón
que sabe arar mi piel con sus fatigas
mientras las sombras miran,
mientras el tiempo firma
inconsciente, el momento
que nunca se termina.

La eternidad se enferma de caricias
mientras que los amantes,
ardientes, se eternizan,

Encuentro

Su desnudez de perla me sublima
yace muerta en caricias
entre tela de tonos satinados.
La laxitud nos reina
después del vivo encuentro consumado.
La noche ya no espera
impronta, la mañana, se ha acercado
Me obsequia una sonrisa
después del mar de dicha que me ha dado.
la despedida aguarda tras la ducha
entre pompas, su piel, he remoldado
besos de despedida
después todo es ayer...,
Todo es pasado.

Fantasma de piel apiñonada

¡Cómo camina
sin que el suelo se eleve a acariciarla!
¡Cómo no estalla el viento en sus presencia!...

¡Es bella!

¡Soberbia!

Una selva salvaje que camina
y despierta en mi ser
ansias secretas.

 Cómo no acude el mar
con sus olas de lengua
a lamer su escultura
de piel apiñonada.

No sé cómo...
seguramente
es un fantasma ausente
a los demás sentidos
que solo me atormenta
internamente.

Ella.

...viene de nuevo
es alta, más alta que un hombre mediano.
Describo una amazona
de caderas hermosas
y gluteos elevados.

Deja el viento impregnado de su aroma.
Ya  se fue...
no la encuentra mi vista,
pero todo mi ser
se siente hipnotizado

Vuelve
me busca
me mira...

lunes, 7 de diciembre de 2009

La calle

Vivimos en la misma casa
compartimos domicilio
 Nuestras calles no se parecen
cada cual la mira diferente
y recrea sus recuerdos.

Yo siempre miro los tejados
las paredes de cal que se percuden tras la lluvia
y esa vieja raíz desnuda
que venció a la banqueta
queriendo hacerse tronco
recubierto en follaje.

Tú -me cuentas-,
que te embebe la luz
y las cortinas rojas
las miradas del perro tras la verja
y las hojas pintadas de amarillo.

La misma calle
de nuestra misma casa
la que nos ve
con pisadas distintas
con premuras diversas
y un que otro palpitar
que se apesta en rutinas
o se muere de penas
cuando llega la tarde
y los rayos del sol
se recogen lejanos
hacia otros caminos
otras calles
otras partes...

La misma calle
la que guarda los ecos
 los silencios
que no saben decir
lo grandioso que hubiera sido
haber corrido un mundo pleno de aventuras.

domingo, 6 de diciembre de 2009

EVA

Erase que en el Edén se suscitaba un extraño amorío. Por las tibias tardes y entre las florecientes hierbas de ornato y de olor, arrulladas por el dulce sonido de las cristalinas aguas de la cascada cayendo sobre el remanso más divino que se pueda imaginar. Dios y su creatura, el níveo Adán, se deleitaban con sus presencias mutuas. La criatura, como bebé de apenas pasos, reclamaba el anhelo del protector con mirada angustiante, en su presencia se adormecía cobijado por los dorados bucles de lo eterno. El Creador, con sus manos de viento acariciaba las formas incendiadas a la vida desde el barro, celebraba los contornos de su cuerpo, la inocencia de sus gestos, que entre la fragilidad y la inutilidad navegaban por todo aquel huerto que para él había construido. Beso y beso, lisonja tras lisonja. Lejos de ahí, ocupada en el intento de llenar todas las horas vacías de su pareja y origen corporal, la costilla vuelta mujer para atender como entretenimiento y compañía al varón ante la ausencia de su creador, Eva esperaba a que el idílico encuentro cotidiano culminara ante la premura de otras tareas de Estado de la deidad (que por cierto, no las tenia todas consigo). Recorría y observaba el entorno intentando distraer sus sentidos. La ociosidad de Eva, huérfana de quehaceres cotidianos a causa de la perfección del paraíso, no tenía sustitutos placenteros. Buena falta le hacían un buen mazo de cartas para entretener los eternos instantes de soledad. La disertación no era posible, aun no nacía la filosofía. Ocupaba sus ocios en escuchar el trino de las aves, las cuales entendía a la perfección, puesto que todo lenguaje era uno, inclusive, esos cantos aviares se reducían al disfrute del sabor eternamente maduros e imperecederos de los frutos, la calidez de los vientos y las bondades climáticas que colmaban de completo placer todos los paradisiacos ambientes. Acaso la llegada de Adán, desligado al fin de los mimos divinos, para tener que atender las batallas celestiales en contra de los conjurados contra de su voluntad inescrutable, le permitían un limitado divertimento. Consolar al mimado Adán mientras duraba la ausencia de su padre. Hacer todo tipo de desfiguros para atraer su atención. No había danza de velos, ni siquiera podía recurrir al recurso erótico para el buen éxito de sus funciones, la sensualidad estaba desterrada del perfecto entorno divino creado para Adán y su pareja. Al fin Adán se dormía, dormitando entre suspiros sentimentales la falta de los mimos divinos en los brazos, que ya se manifestaban maternales, de su compañera. Para Eva eran los insomnios, y las hirientes agujas de la sin razón, únicos padeceres experimentados en ese mundo. Cuesta trabajo explicarse el papel que jugaron entonces las heces, porque por supuesto comían y desalojaban, pero en fin, algún proceso debe haber habido para mantener al paraíso libre de todos malos humores y presencias non gratas. Y a dónde iba el Creador… posiblemente a dirigir las batallas y a elucubrar las estrategias para mantener a raya a los indestructibles disidentes. Bueno, y cómo es todo eso del Mundo de las deidades… pues por los datos que nos llegan, muy parecidos a los actuales. Una dictadura totalitaria en donde no hay tolerancia de propuestas. El bando disidente, a diferencia del jefe de la "deidocracia" sufría el tormento de la increatividad. El único que creaba era el Jefe del Estado, los demás esperaban a sus decisiones mientras se hundían en la mar de ociosidades. Cuantas veces Luz Bella le había sugerido al Creador la institución de Colonias en el amplio espectro universal, permitiendo así mantener ocupadas sus potencialidades creativas. Ante la negativa, el único recurso fue plantearle la institución de actividades recreativas de salón, y alguna que otra de sensualidad para hacer del reino un lugar anímicamente soportable. Las propuestas se tomaron como intentos de transgredir la suprema y divina autoridad, y a los involucrados se les desterró a las cavernas eternas para que no contaminaran al resto de las deidades menores. Si despreciáis el goce de mi luz divina -se les dijo- tomad las sombras como entorno. Una lluvia de estrellas se contempló caer del alto arcano y refugiarse en los confines oscuros del universo, ahí donde los desechos de la divinidad se esconden para evitar que contaminen el reino luminoso. Luz Bella fue entonces el ente referencia de todo ese potencial marginado. Cercano a Dios, alcanzó a ver y descubrir muchas de las recetas de su poder creativo, Descubrió que ellos mismos eran intocables e indestructibles, que el poder que concentra el creador se genera del que le confieren sus semejantes, y que el Dios unidad, sin estos recursos no era más que uno de ellos. Los ojos que contemplan en un instante todo cuanto existe, desterrados, cedieron su energía a Luz Bella dándole el poder de desafiar la autoridad del Dios vigente. Así descubrieron el jardín del Edén, sitio preferido del Omnipotente, en donde venía a solazarse con unos muñequitos frágiles que había creado hechos de barro animado, a los que mantenía en un estado de incapacidad física e intelectual. Descubrieron también que, como en todas sus obras, el Dios repetía sus errores creativos. Elevaba a uno y hacia siervo al otro. Descubrieron a Eva. Las legiones ocupaban la atención de las huestes celestiales resguardando sus fronteras. La lucha vino a desarrollar todo el potencial creativo de los marginados del poder divino. No eran suficientes los ángeles para el gran número de esos que se denominaría demonios. Los demonios eran versátiles, costaba a los guardianes gran trabajo descubrir las ingeniosas formas del camuflaje utilizado para burlar las fronteras frente a sus inocentes narices. Así nacieron los virus y las bacterias, con sus manifestaciones materiales y etéreas, tan hábiles fueron que más tarde se manifestarían como pensamiento, a los que se buscó estigmatizar con el epíteto de tentación. -Eva –le llamó la serpiente-. -Heme aquí -respondió la dulce Eva. -Qué haces figura hermosa, -dijo la serpiente con meloso tono. A Eva nadie la había llamada hermosa. Se asombró y regaló a la serpiente con la más brillante de sus sonrisas. -Bello es Adán. –dijo sin montajes de humildad hipócrita. -No niña, bella eres tú. La serpiente llevó a Eva al remanso mas cercano y la hizo que se contemplara en el espejo de agua. -Mírate. Ni las más hermosas estrellas del cielo pueden compararse contigo. Dicho eso, con su cola reunió un ramo de las más hermosas flores y las dejó entre sus brazos. -Palpa sus pétalos, ninguno de sus delicados bordes se compara con tu suave piel. Eva se contempló a sí misma. Descubrió que en efecto, la tersura de su piel era superior a la de Adán. Iba a hablar pero la serpiente ya estaba derramando en su cuerpo las más deliciosas esencias de las hierbas olorosas del Edén. Perfumada, Eva, descubrió que de su cuerpo emanaba una forma de placer hasta entonces desconocida, le brotaba por los poros y se esparcía a través de su aliento, elevándola hacia el viento como si fuera vuelo de un algo que no entendía. El éxtasis duró el resto de la tarde. Se recuperó del letargo cuando escuchó la voz mimada de Adán balando su nombre entre la floresta. Adán requería de mimos y cansado de su propio éxtasis divino, no pudo distinguir los cambios operados en su congénere. Eva se adhirió a sus rutinas, pero en su interior quedó el desencanto de no haber sido valorada con su nuevo look. Y vino la noche y luego el día. Las horas fueron menos tediosas en la existencia de Eva. Exploró los aromas de las más deliciosas hierbas al frotarlas con su cuerpo, encontró en unas más complacencia que en las otras. Con flores hermosas adornó los bucles de su larga cabellera. A su paso, las aves trinaban alabanzas y celebraban que, una fragancia nueva impregnara los espacios del paraíso. Eva era destello de una brillantez intensa y delicada, que si se nos dieran las licencias bíblicas del caso, podríamos llamar a su presencia: exótica. Platónicos, Adán y su creador, continuaban su incestuosa relación, ajenos del cambio que se había experimentado en el Edén. ¡Eres hermoso! ¡Eres a imagen y semejanza mía! ¡Eres perfecto, mi gran ego de barro andante! Adán se adormecía en los brazos paternales, incapaz de articular dialogo alguno con la sabiduría suprema. Esa era otro de los deleites paternos. El monólogo condescendiente. Dios se retiraba del Edén como torbellino hacia sus confines. Nada notaba, nada que no fuera el deleite de su propia grandeza. -“Mujer”….- -“Mujer”… Eva no respondió. Nunca la habían llamado así. -“Mujer”… La vista de la serpiente la sorprendió gratamente. Abrió los brazos para mostrar a su amiga su cuerpo desnudo, dejando flotar a los costados una girnalda de colores hecha con las más bellas flores del jardín celestial. La serpiente sintió una extraña onda de calor. Su piel se matizó con colores no existentes en el Edén y la mujer sintió recelo, quiso tener en su piel toda esa belleza y le pidió que le permitiera adornarse con su cuerpo. De un salto, la serpiente se acomodó en torno de su cuello y Eva empezó a caminar alegre por entre el follaje, así hasta la laguna donde solía tomar sus baños vespertinos.


Se adentraron en las cálidas aguas y la serpiente empezó a recorrer sus brazos, sus senos, y todas sus hermosas formas, mientras lengüeteaba, para beberse todos los deliciosos flujos, que el despertar de Eva, lanzaba al externo. Su cola se posó en la entrepierna, con movimientos circulares, hizo vibrar su cuerpo con una sensación total desconocida para la criatura de barro animada.

La aparición de Adán interrumpió el encanto.
¡Eva!, -le gritó-, ¡Heme aquí!
La serpiente se confundió entre las sombras del anochecer y Eva, descompuesta, acudió al llamado autoritario a que le obligaba su esencia de costilla.

La tarde fue de desencanto. Adán, saturado de pureza espiritual, y Eva, de interrogantes  sensitivas. Sus brazos reclamaban de un extraño cobijo; el cuerpo de Adán, del sueño que prolongaba el espacio divino.

Vino la noche y luego el día. Los pasos de Eva recorrían el Edén en busca de respuestas internas a preguntas que no le podían ser respondidas. Así llegó hasta la sombre del árbol de la vida. Aquel de los frutos dorados como el sol, de donde no debían comer, salvo el riesgo del destierro divino del  mundo regalado.
Acomodó su espalda contra el tronco y contempló su cuerpo. Lo palpó suavemente. Las sensaciones volvieron suavemente. Con los dedos unidos simuló la forma de la cola de su amiga la serpiente.
 Se encendió su universo y antes de que alcanzara el clímax de sus caros sentidos apareció la serpiente.

-¡Mujer!…, ¿qué haces?...

Eva sonrió.
 -Me exploro. Me deleito en mí misma. Me invento mi propio paraíso.
Estás en lugar sagrado – dijo la sierpe.
-Aún no –respondió Eva, hacia él intento ir…
-Detente, no caben dos paraísos en sí. 
Menos cuando uno es ajeno y con normas dictadas.
-Quiero mi propio paraíso.
-Para eso necesitas saber…
-Qué es el saber…
-Es el tener acceso a la consciencia, a la fuente que da la autonomía.
-No entiendo -respondió la mujer.
-Claro, no puedes comprender. Para eso es preciso contar como recurso la puerta al intelecto que sólo se conquista a través de la sabiduría. Placer y dolor son sus confines. Crear tu propio entorno y labrar tu destino.

Eva no comprendía términos que no eran parte de su universo actual. La madurez corporal y mental de su gestación no traía en sí el aprendizaje de todos esos conocimientos.
No habían sido educados para un mundo de causas y efectos. Habían sido puestos ahí con reglas, y fuera de ellas, no se percibía cómo sustentar su existencia.
-Quiero saber.

La serpiente cambió de colores y resistió la emoción.
-¡Come!...
Eva comió y sus entrañas se revolvieron, brotó el flujo de la fertilidad y sus senos percibieron los vaivenes del viento. Sintió un calambre en el vientre al florecer la cuna de los hombres.

-Eres lo que eres…, mujer, fuente de la humanidad. De tu vientre brotarán  legiones de hombres sabios, conocedores de la mecánica que constituye el universo entero. No más seres de barro, ni más seres autómatas, esclavos, sin consciencia. 
Eres lo que eres, matriz de generaciones. 
De tu vientre  se nutre todo paso, toda mirada, toda voz.

-Eso es Dios.
-La reflexión anida ya en tu cuerpo.
-Dios se enfadará. Le he hurtado su principal cualidad.
Se enfadará y luego se adaptará, cuando cese su ira. No todo le has robado, conserva por lo tanto el poder del juicio y el mandato. Hasta que crezcas y el saber lo margine en el silencio.
Donde él ponga un punto tu prole pondrá una coma. Donde él cree paradigmas vosotros creareis razones. Viento contra muro, Ola contra acantilado.  

-¡Qué hemos hecho!…
-Calla, tú no inventes el miedo del pecado, tus derroteros son otros.
-Has puesto entre Dios y nosotros una afrenta.

-La guerra es, del universo, el estado eternizado.

Vino Adán y la sierpe desapareció de su presencia. Eva lo contempló y se contempló a sí misma. Se compadeció de su adicción a la voluntad ajena y le dio el resto del fruto que quedaba  en sus manos.

-Come. Naveguemos nuestro propio universo.
¡Está prohibido!
¡Come borrego! 
El sumiso obedece a toda voz autoritaria y Adán, comió.

Crujió el corazón de barro que vegetaba en su pecho y empezó a fluir la otra sangre.
Miró a Eva y se complació de su belleza. La acarició y experimentó el deleite de la carne.
Era de noche, la luna se detuvo a mirarlos. Abrió su primera página para empezar a escribir los interminables romances venideros.
La noche se volvió día y el día no fue percibido en su presencia. Después vino la tarde y con ella,  el miedo.

El espíritu de Dios vagaba sobre el huerto del Edén. Adán se preocupó por el cotidiano encuentro. Eva se marchó a sus paseos cotidianos. Se encontró con la sierpe. 
-Adán teme ir a su cita, Dios le busca. Se enfadará, lo destruirá.


-No temas, sois indestructibles. 


-Nada se crea de la nada. Si acaso se transforma.
-Se enfurecerá contra ti. 
-No temas. Llevamos eternidades de beligerancia y perseveramos íntegros mientras la fuerza cambia de núcleo.

-Destruirá a Adán.

-No temas por Adán. Su destrucción implicaría reconocer su falibilidad, os atormentará, pero el gen de saber que habéis desarrollado os hará inmunes paso a paso. Sólo la ignorancia mata y por vuestra causa se confrontará con la sabiduría en los genes de tu descendencia mientras tu género existe.
-Y después…  


- Al después, sigue otro después.

Esa tarde Dios no acarició a Adán.
El olor a deleite carnal llegó hasta su aliento incorruptible. Reconoció “habéis comido de la fuente de la sabiduría y seréis sabio como tu creador. 
Se alejó de Adán y le desterró del paraíso terrenal.

La iracundia divina no logró apaciguar sus ímpetus vengativos. Con el tiempo los habitantes del paraíso se consumieron, sin control artificial, por los mecanismos de la verdadera vida. Hoy no se encuentra en todo el orbe, ninguna huella de su ubicación, no era eterno.
Los hijos de Eva brotaron con el esfuerzo de un vientre que en el dolor encuentra pago a tantas sonrisas futuras. Nació eso que llaman felicidad, algo que necersariamente tiene que ser tempóreo para no volverse rutina cotidiana. Corren y pululan como luciérnagas por su entorno, en su breve tiempo, mientras el dogma acecha ofreciendo nuevos intentos paradisiacos tras obediencia divina. Unos los oyen, otros los desechan; la humanidad conoce su potencial creativo y destructivo, y lo equilibra. El final no se sabe, quizá no llegue pronto, siempre habrá un hijo de Eva heredero del obsequio de su madre que encontrará caminos para sortear  eso que unos llaman destino transformándolo todo en ese navegar que se hereda vida tras vida, cuerpo tras cuerpo, en ese algo que se llama existir, donde la muerte acude a combatir el tedio de ser siempre lo mismo,  mientras se hereda la experiencia en una vida que quizá sólo ofrezca como respuesta, la única forma hermosa de habitar la eternidad.

Pero… ¿que pasó con la sierpe?

En el consenso celestial se reunieron con el poder nuclearizado  vasallos y disidentes para contar sus mutuas experiencias.
Dios con su jugo de néctares sin conservadores en la mano, y La serpiente llamada Satán con su copa de Jack Daniels. Dios le agradeció a Luz Bella haberle permitido solucionar eso del ocio de los monitos de barro y poder así contar una historia a modo sobre como la humanidad se perjudicó a sí misma. 
Después de su apuesta con Job, se aprestaron a continuar  su concertada guerra, total que en un ambiente eterno lo más que se puede hacer para pasar las rutinas es jugar a las guerras y a los entuertos de un futuro que es presente siempre.

A otros les da por perder el tiempo leyendo bobadas de un lunático llamado Melquíades San Juan.

En algo tiene que ocupar su eternidad.