viernes, 28 de agosto de 2009

Para ella

No se me borra su imagen
se acurrucó como un pajarillo
con su piquito clavado en la tierra
cerró los ojos y esperó
para ella:
el mundo había dejado de existir.

miércoles, 26 de agosto de 2009

En Paz

Cuando crecí,
la necesidad de Dios se disipó como el Sol de la tarde
así se fue, entre un par de nubes olvidadas,
y quién sabe cuantos cerros
le dio la vuelta al mundo
y cuando volvió al día siguiente
ambos estábamos libres para
jodernos en las penurias
y saborear la felicidad.


Dios ha estado, como siempre, ausente,
debe gozar, como yo, su libertad
y sufrir mi olvido, como yo sufro mis duros momentos.


Estamos en paz.
De cualquier forma
lo que él puede darme nada alivia
y lo que yo puedo darle
si acaso puede rebosar
su profundo mar de remordimientos

martes, 25 de agosto de 2009

Secuestrado

Miro los dedos de mis manos como si fueran golondrinas
cuento mis horas como si fueran hilos que cuelgan desde el cielo
oigo llamadas que dicen cosas feas en mi nombre.

Me he vuelto un niño de pecho
le temo a las sombras
a los ruidos de los goznes las puertas que se abren y se cierran
a los pasos veloces
a los pasos lentos.

Escucho...
Pongo atención al lenguaje de los ruidos
una locomotora muerta me llama desde la puerta de una fábrica
y el vuelo de un avión, me hacer desear distancias;
hasta mi cautiverio vienen vuelos de mariposas,
un jardín bondadoso suelta olor a jazmines
aunque a mis circunstancias se antojen crisantemos.


Tu corazón me llama
me dice que me quiere
me busca entre una mar de techos por los cuatro horizontes
escucho tus preguntas y respondo
mas son tantos murmullos en la ciudad eterna
que tus ojos se cansan y vuelven sin respuestas
a ese lecho de piedra donde duermes despierta.

Mi soledad se ha vuelto un gato que viene por entre los tejados
viene y me acaricia cuando me derrumbo
cuando lloro
cuando mi silencio va más allá del estar callado;
luego se marcha,
se va por los techos,
se lleva entre las patas un mensaje encriptado:
las reducidas letras que buscan, en la mar de indiferencias,
decirle a quien las lea que estoy desesperado
que tengo miedo
que para mí el hombre se ha vuelto fiera
que la crueldad viene sobre mi rostro como escupitajo articulado
que mi condición humana, se ha reducido a un cotidiano ruego
a la humillante entrega de todos mis tesoros
los de mi cuerpo, brutalmente reducido;
los de mi vida, con tantos sufrimientos alcanzados;
sólo me queda el alma
la que siempre está lista para emprender su vuelo
tras el breve disparo
o el bisturí mortal que me separa el cuello.

Mi soledad dormita sobre mi vientre quieto
y mis ojos vendados buscan la luz de dentro…
Acuden tantos ojos, como rostros, sin tiempo.
Tu sonrisa aparece, y luego…, no la encuentro.

Como flores volaron todos nuestros secretos
vino un viento perlado de corazones muertos
muertos que hemos creado con el propio silencio
siempre estamos callados mientras miramos, quietos,
que la esperanza muere, si nos mostramos muertos.

¿Habrá una luz del alba para mis ojos ciegos?
Si los miro mañana con rostro al descubierto
voltearé mi mirada buscando tus recuerdos;
no quiero ser sólo alma, mirando gestos fieros.

Quizá que haya un mañana, para tus brazos,
quiero.

embriaguez

Me miro espejo y veo en ti esa ebriedad tan (generalmente) reprimida,
el desamor se ha vuelto un empleo cotidiano
con reloj checador y tareas programadas en razón del tiempo,
la ebriedad es ese respiro al aire abierto
tu ebriedad y la mía,
la de los que no saben del gusto de estar ebrios...
colmo mi copa con la ebriedad de tu desnudez
de tu cuerpo tan desnudo que no conserva un ápice de moralinas composturas
desnudez que se rebela esencialmente en seducción
ante unos ojos que no miras tras ninguna cerradura.

La vida palpita en nuestros sentidos y no le cerramos la garganta
nos la bebemos toda
nos la lamemos toda como néctar de durazno
la aderezamos con arena de playa, como espuma que revienta en tus pezones tostados.

Nuestra embriaguez dura lo que dura mientras llega la hora de la cruda.

Qué importan los días teniendo los minutos de la embriaguez gastada sin premura.
Qué importan los cientos de caminos equivocados con sus cuotas de llanto
y sus tardes oscuras de soledad acompañada.
Los caminos se vuelven paredes, muros y bardas.
Se vuelven homilías practicantes,
se vuelven cascarones de terciopelo fucsia y ocre
donde es necesario e imprescindible tocar con delicadeza
para no destruir la fragilidad.

La embriaguez que nos libera en el secreto mutuo es un sueño que no todos tienen el valor de realizar.
Es un sueño sin estados de cuenta
ni réditos acumulados en moneda comerciable.
Más que un sueño es un robo,
un hurto al debe ser de la vida,
un momento de libertad que deja esencias ocultas irrenunciables para los sentidos
que no todos pueden oler
y que a muchos asustan.

Te miro
te miro diario
tras tu vestido
tras la mirada de tu marido
tras el amor de tus hijos queridos
va el destello de lo que eres para mí.
No eres la muerta de la calle quieta
ni eres el ángel que protege mis temores.
Eres mi embriaguez
la copa que bebo entre la tarde oscura de mis sombras celestinas.
La Sirena que canta
La Náyade que baila entre espumas de saliva
La Venus que se le desbordan, fugitivas de las manos y los besos, sus senos altivos,
que se sabe motivo de lujurias
que se abre a mi cuerpo y se embriaga de mi embriaguez
volviéndola deleite de su fuga.
Fuera de nuestro encuentro embelezado se han muerto todos los misterios:
qué importa dónde esté escondido el Santo Grial
qué importan los abonos para entrar al paraíso
qué importa el estallido de la estrella solar...
Vivimos nuestra cuesta empedrada de amargura y amargura,
dejando para esa tarde, todo el espacio para la embriaguez
donde tú eres mi néctar de durazno
y yo tu fetiche punzante
el castigo más cruel
para tus largas horas de la casta vigilia que soportas
hasta que aparece el amanecer
de la embriaguez fugitiva
de nuestros mutuos abrazos.

sábado, 22 de agosto de 2009

Definiciones

No tengo muchas preguntas
y si las tuviera... ¡qué importa!
¿Acaso alguien tiene las respuestas?

La hoja de papel

Cuando te miro
siento la interna necesidad de mancharte con mi tinta
de volverte huella de mi bostezo hipnotizados por el alba
que fundidos al encanto de la luz que brota
de las entrañas de una noche tan profunda
deja palabra sueltas
huellas inquietas que recorren las pupilas
hacia ese palpitar que cobija algún suspiro.

En el coro.

Y cuando me doy cuenta...
Soy del coro.
Mi voz se pierde en el ambiente
claxon
derrapes
besos sin amor del caucho hacia el cemento
un silbato que hiere al distraído
y miradas puestas en las hojas de papel
las que van encerradas en el portafolio chino.

Y cuando me doy cuenta...
Ya soy parte del coro.
Soy el respiro
que hace convenir que esto
que todo esto
es humano.

Inercias

Los veloces caminos de los carros
se me han quedado internos,
permanentes...,
como si fuera ciudad (este cerebro)
donde habita la gente.

Cántame

Cántame

Cántame para sentir que escucho
para dar de beber a mi alma con tu aliento
Cántame
cántame en tu desnudez utilizando la orquesta de las aguas
cántame con tu cantar de lluvia
hazte un musical murmullo
con tu cuerpo rozando con las hojas
cántame con voz nocturna
como el viejo fantasma que flota
sobre la niebla misteriosa
de mi selva enigmática.

Cántame

Sé mi misterio
más allá de los pliegues de mi boca
y del cencerro que escondes en el pecho
como si fueras parte
de mi extenso rebaño de recuerdos.

Cántame..
No te dejes morir
en la agonía absurda del hastío
donde yace mi cuerpo
atrapando a mi alma
que quiere regresar a ser un río.

Cántame

Vuelvete ave cantora
y encántame en los bordes de tu nido.

viernes, 21 de agosto de 2009

Te extraño

Te extraño.

El universo se envejece
cuando llega la ausencia
y nacen las preguntas
para todos los vientos que cruzan por mi puerta.

Verano eterno.

Espero...
Siempre espero su aroma:
la flor de limonero
siempre boga un verano.

Me Acuno

Dependo de la letra
para navegar un poco más allá de mis pequeños pasos
Así me acuno al recuerdo
o al amor de algún amor
que nunca dormirá en mis brazos.

Soy Maíz.

Mi cuerpo es de maíz
tallo frágil que conoce un sólo verano
y jamás llega a mirar, vivo, el invierno.

Más que flor
nací con alma de semilla
Viejo abuelo
que no puede vivir sin un surco
y el esmero
de una piel de bronce.

martes, 18 de agosto de 2009

Solemne

Mi silencio te escucha como un eco,
la puerta se ha cerrado
los ojos pierden ecos que iluminan
no se mueven mis labios
no hay respuesta en mis vellos
nada encuentras de mí
en este cuerpo que sin sueño
se ha dormido.

Mi silencio escucha tu eco.

Un tambor que me llama a un camino
al que no hay tiempo alguno que elimine.

Tú me ves...
sabes que estoy callado
vestido
con la solemnidad eterna
de quien dejó la vida.

Si me miras

Si me miras
dejo de ser espejo
me vuelvo
matizado paisaje:
un desierto cubierto de semillas.

Puente

Puente lleno de hojas otoñales...,
cuéntame tus misterios de roca.
Viudo de un río seco...,

¡cómo duelen las horas!

Fantasmas

Te miro más allá
más allá...
te miro.

Tu voz de letra
abre una puerta
donde mi mente vuela
y crea el universo
donde moras.

Te miro en el fantasma que se forma
con tus palabras claras,
y mi fantasma inquieto
baila...
baila y te besa.

Espacio

Con los pies en el barro
y la mirada puesta en las gaviotas
sólo me queda el viento como espacio
para seguir las horas
en su eterna derrota.

domingo, 16 de agosto de 2009

Nunca nació; no ha muerto

Cuando era poeta
un mar de palabras brotaba al tomar la pluma,
mi alma tenía el poder de un nubarrón de polvo cósmico
girando y girando para provocar sus Universos.

Luego vino la muerte.
Luego vino mi miedo a decir
y el cómo digo.

El poeta murió
aún vaga muerto de hambre el loco
las esquinas le asustan por sus cambios de vista
y los vientos muy fuertes
le hacen temer por sus voces ocultas.

Las más veces oculto mi soliloquio
en un zumbar de abejas
o en el aleteo incesante
del vuelo de una mosca.

El poeta nunca nació: no ha muerto.

El loco deambula desnudo por los rayos de sol
propagando evangelios apócrifos
de las razones que lo traen con vida.

Nostalgia cósmica.

Detrás de ti
siempre detrás de ti...

Los pensamientos hacen olas de vientos
y sus remolinos de nostalgia me inundan.

Hay una cosa que no sé describir con claridad...

Es ese hoyo negro que me arrastra siempre
al fantasma que me nace
desde el panteón donde descansan
tus imborrables recuerdos.

Cierro con páginas vespertinas
el libro de los poemas besados
y de las manos poseedoras
de todas tus tersuras...

A cada página le pongo un número distante,
que entre más crece
más te acerca.

Quién dijo que los hoyos negros solo están en el espacio...

La oscuridad de tu ausencia
desborda toda luz
toda brillo de estrella.

Colores Vespertinos

La tarde se hace vieja

Empotrada en las paredes, viaja
la cascada del tornasol cotidiano.

Ayer las casas se movieron impulsadas por el viento
o se alejaron por defecto de la pupila decadente.

El sol pasa de largo
se estrella sobre las láminas disfrazadas de matices vegetales
que se quedan mirando a quien las mira.

Dentro, detrás de los ojos,
un mundo diferente se describe a sí mismo como causa
para que los pies se muevan y las palabras persigan mil respuestas.

Las telas artificiales cubren la desnudez desnuda
de quienes se asumen de colores lavables
como paisaje y fiesta de la vida.

Un color me fascina...
Rosa, rojo, rojo pálido...
tierno durazno...
en el rostro de fruta
con sabor a pecado.

No he visto labios color verde limón
no hace falta;
lo ácido siempre está,
en el tiempo, presente.

Malditas ventanas vanidosas...
puercas de los persistentes humos,
no se resignan a enturbiarse;
y hasta el último instante...
aprovechan la tarde
para vestirse de rayo dorado.

Limbo

Nos vemos sin mirarnos...

Quién nos explicará la importancia de un minuto,
de un segundo...

El tren mueve sus tripas de gusano
bajo el tubo de tierra.

Suena y silva..

Habla...
dice con voz de exacta letanía,
cotidiana...
en qué sitio de nuestra absurdo minuto perdido
estamos cruzando con la mirada ausente.

Voces y ecos.

Oigo el lamento de mis difuntos en la sangre
quieren cuentos estáticos para sentir que viven
los viejos panteones se han llenado de historias mudas
que sólo algunos guardan en su viejos recuerdos.

Mi silencio gravita entre un mar embravecido
que se resiste a compartir secretos con el viento
la marea desborda noches sin luna llena
y el galopar de olas pasajeras quiere construir un canto
dos gaviotas se alegran al ver libres sus alas
del obsoleto miedo de navegar las letras
que arranquen a la tierra sus yacientes misterios.

Me callo, porque si grito dentro del túnel de los viejos recuerdos
pueden surgir al cielo las voces que no quiero
las que pesan en oro
vanidades de muertos.

Romance iónico

Cumulus ausentes
El cristal de la ionosfera parece pulido
sólo el viento solar ataca mi escudo de imán
en su romance magnético.

Todo es eléctrico...

Será por eso que siempre tú y yo
andamos echando chispas
y destellos
y siento hambre de ti cuando me alejo.