miércoles, 28 de enero de 2009

Si callar no fuera tan frustrante
el silencio hablaría por mí.

viernes, 16 de enero de 2009

Donde he oido yo eso.

¿Dónde he oido eso?
son las mismas palabras
los mismos sentidos
y el mismo mensaje:
transformar al mundo.
¿Dónde he oido eso?

martes, 6 de enero de 2009

¿Por qué se espantan de mí?


¿Por qué se espantan de mí?
Soy un hombre
Hombre mortal
dejo huellas tras mis pasos que otros pasos difuminan
mi paso es suave: envejezco.
Mi cuerpo es carne
no es indemne a las balas
mis oídos saben escuchar
hablo la lengua de muchos
y mis ojos miran
leen...
mi mente está llena de palabras
de recuerdos
de mañanas y de tardes
de miradas con que miro,
similar a otras miradas.

Soy un hombre
hombre mortal; ya casi moribundo
cuyo silencio será en breve
más mudo que un eco sin recodo.

¿Por qué se espantan de mí?
El fuego hace leña de mis carnes:
soy prospecto de hogueras encendidas.
Mi soledad se fuga
cuando un cuerpo de mujer, desnudo,
se deja navegar con mis caricias,
sólo entonces me convierto en águila
en huracán
en lava ardiente;
salvo entonces...
soy un hombre
débil hombre
frágil hombre
que se muere de angustia por saber:
qué se es... más allá de ser
sólo un hombre.

¿Por qué se espantan de mí...?

No Puedo


Yo no puedo albergar tanto silencio
soy un pozo profundo -yo lo sé-...
soy un mar infinito de mentiras
donde navegan los fantasmas centenarios
de los restos, que fueron:
mil verdades destruidas.

Yo.
Que soy un cuerpo de maíz
y perezco entre las hojas de mi invierno cada día
no puedo...
no estoy hecho para eso.
Soy foso... sí;
pero en mi vocación de ser profundo
no está el de ser tumba
muda...
y fría.

No Hubo Invierno

No hubo invierno
los fuegos se cruzaron
se asustaron los fríos
el invierno pasó como si nada.

Blanco y limpio
se fue el manto de nieve
entre los raros cielos
encendidos de luces
simuladas.

Los Tres Reyes... ¿magos?

Hay alegría.
los rostros infantiles sonríen
Los Tres Reyes Magos prodigan sonrisas
son: uno natural, y dos artificiales
de los tres falsos reyes, sin empleo,
que no tienen objeción
en vestirse de monarcas
por unos cuantos pesos.

Las sonrisas abundan
los niños
los padres
los fotógrafos
el ensueño

sólo hay una gran angustia:
la de los intestinos
que esperan angustiados su momento
para canjear
el cobro de los sueños infantiles
por un trozo de pan
para saciar el hambre.