lunes, 30 de enero de 2012


Ay sí… los cuadros, los rectángulos, los crucigramas…
Todo cabe en un cubo si tiene las longitudes simétricas y ángulos rectos
Todo menos lo oblongo
Lo elíptico
Lo irregular
Miro al cielo y quiero ordenar las estrellas
Que queden encuadradas
Que no estén dispersas.
Quiero escritos que parezcan crucigramas
Con la respuesta “correcta” y el orden adecuado
Como esos juegos infantiles
donde cada figura cabe y entra en su espacio
Las neuronas debieran se cuadradas
Los astros, al menos, en órbitas redondas
Tu palabra y la mía, al menos coordinada
Te digo algo y ya sé qué me respondes
La respuesta correcta
La perfección irrenunciable.

Demos muerte al poeta incorregible
Satanicemos al filósofo insondable
Venga la hoguera para la estulticia existencialista
Para la vagancia fuera de los muros de la verdad predicada, aceptada
venerada.

Hágase la voluntad de lo cuadrático bajo los cielos y en toda la tierra
Mientras me sueño viajando entre las galaxias luminosas
De desconocidas estructuras, dimensiones y proporciones
Llevando a mis bacterias polizones
Entre las comisuras de mis dientes
Y mis espacios intestinales
En pos de la confrontación con lo incomprensible
Que estimule en mis genes
La apoteosis mutacional.