lunes, 27 de septiembre de 2010

Se cruzan las voces en las calles
nadie pregunta
en un tiempo en que sobran las respuestas.
Las imágenes se han vuelto horrores sin museo
exhibidas
en cualquier banqueta ardiente
de cualquier pueblo olvidado.
Los perros lamen la sangre
y las puertas se cierran
ante el paso de sombras.
Sólo el canto infantil se asoma a veces
para emitir con su voz dulce
la letanía que aleja los temores
con la canción de cuna.
Nadie pregunta
la pregunta se ha hecho innecesaria
para tantas respuestas
descompuestas al sol
entre moscas golosas
y su banquete humano.