lunes, 27 de septiembre de 2010

¡Qué pena!...
Hoy puede más el miedo
que la tarde de abril enamorada.
En las miradas se derrumba la confianza
husmeando los espacios
en busca de una bala.

Qué pena...
La vieja calle abierta
con sus ecos de pasos
con sus risas y besos
se desmerece sola
entre muros desiertos
y aceras tan vacías.

Es un tiempo que pasa
es espera
es una larga noche
tan larga que no acaba.

¡Qué pena!
Se marcha solo el tiempo
por veredas extrañas
la espera va muy lejos
camino de la nada.