lunes, 27 de septiembre de 2010

Ente tú,
yo,
y la noche...
ha nacido un misterio
que se relame entero
protegido entre muros.

La soledad perversa
lanza los borbotones de suspiros,
mientras la calle vieja,
sus soledades mudas,
ha convertido en manto
-sigilosa tiniebla-
que nos resguarda el nido.

Entre tú,
yo,
y las horas melosas
de sudorosas pieles,
se ha tejido un misterio
de muy frágil vestido.