lunes, 1 de marzo de 2010

mudanzas

...te dije te quiero
una tarde en que el sol latió rayos de plata
Yo era una nube gris
Tú eras un canario olvidado por el verano.
Así te dije te quiero
después te desplumé en mis manos
sombra tras sombra
desde mi cuerpo se llenó tu cuerpo
el sagrado semen te convirtió en diosa;
y el parto, en esclava.
A mí siempre me ha llamado el viento
y una noche callada
mientras al silencio lo asolaban los chillidos
me volví búho misterioso
salteador de los pinares erguidos bajo la luna blanca
desde donde atisbaba la cañada
que lleva a los tugurios de la ciudad cercana.

Cuando me volví búho tú te volviste llanto
quejido de mi ausencia
voz que me persiguió por las veredas, reflejada en la luna:
me llamó
y volví
Cuando limpié mis pasos en tu puerta
me animaban los ecos de tu llamados viejos
Dentro de tu morada
para mí era el silencio.

Tú eras Madre
encontraste tu motivo y tu razón;
Yo era el fantasma
que te dijo te quiero en una tarde en que el sol latió rayos de plata y tú, un canario olvidado por el verano.
Tomé mis sandalias y enjugué mi frente con la brisa de otoño antes de hacerme viento
Aún hoy espero una llamada reflejada en la luna,
mas desde mi partida...
sólo me persiguen los silencios
y mis locos soliloquios.