lunes, 1 de marzo de 2010

El diálogo de una cuerda se pierde después de un instante
la mano espera
el cuerpo dispuesto está a continuar con la magia
es sonido espera
el canto espera
la eternidad sigue su curso
y la cuerda cesa su danza aulladora
conjuradora de huecos vacíos
la mirada pierde el hilo de las cosas
parece que todo muere en el diminuto silencio
que goza su instante de ser estelar
el dedo pulsa
aprisiona a la fuente del quejido
y brota el encanto
Se fabrica el recuerdo y el llanto
de la aparente nada del invisible sonido encantador de serpientes
el diálogo de la cuerda que vuelve a latir
se lastiman con el viento una a otro
en ese mar de ecos que mide la eternidad ininterrumplible
para volver a callar
muerta
presa de su vocación de hilo mudo.