sábado, 12 de diciembre de 2009

sin nombre

Mis manos
¡Ah mis manos!...
intrumentos que beben el placer
recorriendo su cuerpo palmo a palmo
Mis labios...
¡Ah mis labios!
son chispa que hace arder
la piel de su vestido
mientras mis brazos cubren
un palpitar sereno que suspira
entre piernas que atrapan
la pasajera furia que me anima.
Rosas sobre los pechos
con inquieto botón
que sabe arar mi piel con sus fatigas
mientras las sombras miran,
mientras el tiempo firma
inconsciente, el momento
que nunca se termina.

La eternidad se enferma de caricias
mientras que los amantes,
ardientes, se eternizan,