sábado, 12 de diciembre de 2009

La Siesta

Se sentó frente a mí
manifestando espera.
Mi mirada en su escote
invitaciones lleva.
No se enfada al mirarme,
es un mirar que reta,
que me muestra la entrada
de su alcoba sin puertas.
 Levantamos las copas
y en un ¡ salud !, la apuesta.

La tarde está muy fría
y la calle desierta
 -me comen las nostalgias
de tantas noches viejas-
Me mira y se levanta
pido al mozo las cuentas
Entre los dos se espantan
las brisas indispuestas,
Me regala  su mano
la mía está en respuesta,
después, nos disipamos
por las viejas banquetas.

Sólo somos humanos
sin nombres ni propuestas
que el deleite buscamos
envuelto en una siesta.