jueves, 31 de diciembre de 2009

La Miro

Yo la miro
Ella no me percibe


Adoro su risa
su manera de contar secretos
su forma de beber del vaso.


¿Qué tiene?


No lo sé
Es un encanto que desdeña profecías
como la de mi padre, que decía:
"No me imagino que tipo de mujer pueda vivir contigo".


Ahí está
con el tiempo hemos dejado de lado las tertulias
basta una mirada
 una sonrisa...


Las miradas suplieron  los lenguajes.


Con el tiempo
dejó de ser esa mujer sin mitos
y tomó un sabor dulce:
sabe a dátil cristalizado
y vuela
entre vaporosos lienzos de lino
sobre una mar desnuda de atavismos.


Yo la miro
Ella no me percibe,
su mirada ha dejado de buscarme
con sus iris verdosos;
como todas las lobas:
me respira.