martes, 27 de octubre de 2009

Eran 14 pasos...

Eran Catorce Pasos...



Eran pasos y pasos y pasos y pasos....

Se acababa la habitación y me regresaba de espaldas al principio de la pieza. De nuevo: pasos y pasos y pasos y pasos... hasta que llegaba a la pared de enfrente; volvía a regresarme de espaldas al principio de la habitación y empezaba de nuevo a caminar hacia el frente.

Pasos y pasos y pasos... hasta llegar a la pared, y de nuevo..., el regreso, caminando de espaldas, hasta sentir la fría pared cerca de mi cuerpo, sin permitir que ésta tocara mis carnes abiertas por los latigazos. No sé si eran hechas con cables para la luz eléctrica, trenzados; o con algún otro material, igual de rígido y resistente.

Lo hacía todos los "medios días", mientras mis torturadores tomaban un descanso.
Había aprendido a contar los pasos exactos, pese a las vendas tan ajustadas alrededor de mis ojos.

Eran 14 pasos...