martes, 22 de septiembre de 2009

Sueños de mar al borde de una calzada.

Duermo casi en la mar
-tan lejana-...
Sin embargo,
me he vuelto marinero
que navega los sonidos
de una ciudad
navegante entre sueños.

Puerto de mar -parece la calzada-
donde mi vista atisba mil destinos.
Mi casa es torre vigía de marineros
y es un faro apagado
porque la luz durmiose en el recuerdo.

Olas de nuevos tiempos
naves de remos circulares
marineros sin vestigios de aventura
con un destino que se marca
por los cruces de calles
y las viejas esquinas.

¡Oh la marea!
acoso interminable irreverente
que una nube a su paso, solo deja
-como mortal herencia-
su excremento mortal
a la edad consumida.