domingo, 16 de agosto de 2009

Colores Vespertinos

La tarde se hace vieja

Empotrada en las paredes, viaja
la cascada del tornasol cotidiano.

Ayer las casas se movieron impulsadas por el viento
o se alejaron por defecto de la pupila decadente.

El sol pasa de largo
se estrella sobre las láminas disfrazadas de matices vegetales
que se quedan mirando a quien las mira.

Dentro, detrás de los ojos,
un mundo diferente se describe a sí mismo como causa
para que los pies se muevan y las palabras persigan mil respuestas.

Las telas artificiales cubren la desnudez desnuda
de quienes se asumen de colores lavables
como paisaje y fiesta de la vida.

Un color me fascina...
Rosa, rojo, rojo pálido...
tierno durazno...
en el rostro de fruta
con sabor a pecado.

No he visto labios color verde limón
no hace falta;
lo ácido siempre está,
en el tiempo, presente.

Malditas ventanas vanidosas...
puercas de los persistentes humos,
no se resignan a enturbiarse;
y hasta el último instante...
aprovechan la tarde
para vestirse de rayo dorado.