martes, 28 de julio de 2009

De la piedra

De la piedra vengo porque cuando hablo mis palabras suenan quebradizas
se parte mi rostro cuando esbozo una sonrisa
y mi orfandad milenaria suele encontrar en el sol
a más de amparo, una ardiente caricia.

De la piedra vengo porque estoy aquí más allá del dolor
mas allá de un latido eterno
que cuando vive, se derrumba,
y cuando muere, sedimenta.

De la piedra vengo.
Son de polvo mis cabellos
y se hizo la brisa para llorar conmigo sus llantos de tortuga
que mi madre, la Luna, quiso hacer caminante y navegante
en un mundo cambiante y sin fortuna
donde es un arte encontrar y conservar el amor
y robarle las mentiras
a la errática fortuna.

De la piedra
de sus polvos
de sus grietas
donde vive el vapor
y se guarecen las sombras
las pulgas
huyendo del calor
que todo lo derrumba.

De la piedra
vengo
vengo
y voy
voy.