lunes, 22 de junio de 2009

Nos gusta ver llover.

Amada...
Vienen las lluvias con sus besos húmedos goteados
matizando al polvo hasta volverlo lodo
y limpiando la floresta
con sus locos diamantes derramados
como gotas de lluvia.

Mi mundo es de muros y techados
de calles largas
y numerosos ruidos.
Mi mundo sólo deja un espacio olvidado en los recuerdos
para pintar campiñas
para dejar que charcos olvidados
ahoguen los barquitos de papel
para que lloren de luto
las marineras niñas.

Mas nos gusta ver llover...

Llanto que moja el alma
como pared de adobe sostenido
en vertical resumen de recuerdos
que huelen a barro, a lodo
a trementina apagada
y que se miran
como cortinas suaves
ausente de vacíos
sobre largas calzadas
donde corren del agua
todos los seres vivos.

Nos gusta ver llover...
y nos gusta ver llover si estamos abrazados,
si estamos escondidos
entre cobijas suaves
entre besos pesados de ternura
y entre brazos que atan
como nubes de lluvia
las alegrías cortas
que regala la vida.

Ese frío pringado de su brisa,
de la brisa de lluvia,
me motiva a abrazarte
a beberle en tu pelo
donde prendido queda
el derramado cielo de la lluvia.

Nos gusta ver llover,
a ambos;
como nos gusta...
adormecer las tardes
con los ecos de lluvia.