miércoles, 1 de abril de 2009

Tarde y Muro (La Guitarra y Yo)

Mis ojos se han oscurecido en medio de un recuerdo
mientras un niño juega a ser remolino
gaviota, o fantasma, sobre sus pasos inquietos
la tarde se queda platicando con el muro viejo
de todo cuanto ha visto y que se lleva.

Yo voy contando las notas
y la guitarra se estremece como en fiesta
un canto insistente y pesumbroso
deja salir los sueños, las quimeras.
Lleva rato coqueteando con mi risa
con su acento de muñeca lisonjera.

Tras mis ojos lastimados de penumbras
una lágrima se despoja de la tierra.
Suaves pasos me refugian en camino
a la mar de silencios que se encierran.

Tarde vieja que de pronto ya se ha ido
por sus largos paseos tras quimeras.
Esta vieja soledad que llevo escrita
no se cansa de anotar mi vida entera
yo prefiero ser guitarra que le dicta
a este cuerpo que una alma lleva suelta.