domingo, 29 de marzo de 2009

Vals y armonía (Yo y La Guitarra)

Deme su brazo.
Deje que le recoja con ternura
todo el cabello suelto y tormentoso,
deje que yo la abrace:
mi pasión, es un arte prodigioso.

Ordenemos los tiempos
dejemos un espacio a la ternura.

Quizá un trémolo suave;
o un contrapunto agudo que perdura.

Mire que yo me muero por tocarla
que me tiembla en el pecho
que se escapa en sus brazos
esa alma de guitarra
doliente y lastimera
que me apura y a veces, desespera...

Hagámonos un verso
más allá de la muerte
seamos Universo que perdura.

Robemos este tiempo
para que quede inscrito
con todos los minutos
y todos los silencios
en la historia completa de la vida.

Deje que yo la abrace
Déjeme consumar
esta locura,
de volvernos madera
que se fuga entre el viento
en pequeños sonidos
queriendo -al ser eternos-:
Ser armonía pura.