domingo, 29 de marzo de 2009

La dueña de mis manos (Yo y La Guitarra)

Antes de nacer escuché tu sonido
Entre llantos y versos
me fui volviendo un sueño
pasivo y solitario
como una tarde eterna.

¡Nací viejo!
¡Con miles de recuerdos!

Como los cerros que nacen cada uno de diciembre
entre un paño de seda color blanca
y un vendaval de fríos sin ventanas

Mi corazón de pino
es tan sonoro
que sólo se adormece
tañendo una guitarra.