sábado, 21 de marzo de 2009

Esta tarde

(Del cómo todo es un motivo para hacer poemas)

Este día te estuve esperando
mi boca llena de palabras
se quedó hambrienta de tus dulces oídos.
Triste murió el arrullo tierno y escondido
de alguna mentira inquieta,
que nacer, a tu blanco universo,
como flor de verano
en esta primavera,
tampoco ha podido.

Tengo lirios de plata
de mis sueños de niño
que quisiera enseñarte
en una dulce tarde
musitando quedito
como si me embriagase
con el néctar del tiempo
que no suele olvidarse
tras el tiempo infinito.

Esta tarde te estuve esperando
y se pasó entre vientos
y camiones sin rumbo
el sensible deseo
de mirarte un ratito.