jueves, 5 de febrero de 2009

Mi Nahual

-Todos tenemos un Nahual
-dicen los indios-.

Nosotros
los que tenemos un pedazo de alma de indio
también tenemos un Nahual

Mi Nahual me miró la noche de luna en que nací.

Alrededor de la choza de otate donde mi madre me parió
dejó la huella de su pata
sobre la línea de ceniza que rodeaba la casa.

Desde entonces me esperó todas la noches de luna,
a que creciera
a que saliera a buscarlo por las noches.

El día que Luvia y Yo nadamos desnudos por primera vez en la noche
Esa noche de luna en que ella se hizo mujer adulta y yo hombre
Mi Nahual nos vio
Con su lengua de Lobo lamió la sangre de mi primer mujer
y luego se marchó por los montes,
Aullando
Festejando con la luna
porque Yo...
Me había hecho hombre.


Escolástico Pérez
El Curandero
me dijo que las mujeres son sabias
que siempre había que escucharlas

-¿Luvia es sabia -le dije-?,

-Muy sabia -me dijo-,

Desde entonces le puse atención a todas las palabras de su boca.

-Tu Nahual te espera -dijo la Luna-.
La nube negra que pasó por su mejillas
me condujo hasta el pie de la montaña

Ahí estaba mi Nahual
con su pelo plateado
y sus ojos color de agua marina.

Los seguí por el río
hasta la piedra circular de la laguna.

Envuelto en la noche
mi desnudez temprana se hizo piel de viejo
se derritió en mis plantas
y un pelambre plateado
me recubrió completo

Mi Nahual me esperaba

Corrimos entre rocas,
entre peñas inquietas,
a la luz de la Luna
a la sombra de pinos.

Mi Nahual vio a su hembra.

Apareado en la noche,
entre aullidos de locura
mientras yo los miraba
sobre la nieve pura.

Nos fuimos los tres
retozando en los montes
Los olores hablaban...

Hasta el cerro lejano
me llegó el perfume de Luvia.

Me llegó su sollozo
como ruido de lluvia.

-¿Por qué llora?
-pregunté a mi Nahual-,

-Las mujeres son sabias
son madres, como tierra-,
Ella sabe su llanto
Ella sabe qué espera.

Tras mis ojos rasgados
la Luna se me cuela
Larga noche jugamos
sin temor ni cautela
Casi, ya, de mañana
regresamos al río
sobre la piedra blanca
un lamento nos dimos...
Cargado de tristeza
entre quejidos dijo
por qué Luvia lloraba.

-No es para ti,
con desgano
-me dijo.

Es demasiado tuya
son la flor y el pistilo;
la vida es una afrenta
donde se lucha, al filo

Si se juntan sus almas
serán un paraíso
No contarán las horas
en su amor enfermizo.

Colocado en la piedra
mi envoltura corpórea
me cubrió todo el cuerpo
Con sus rayos lejanos
la mañana se asoma
destellando a lo lejos

Sola queda la luna
se han ido los luceros
con mis ojos de hombre
vuelvo a mirar lo cerros

Mi Nahual aún me espera
cuando empiezan mis pasos
el deja la pradera
y se pierde en los montes
por entre las laderas.

***
Las canas me han crecido
y mi pasado flaco
lo miro desde lejos...

¡Cuánto tiempo se ha ido
andando siempre lejos!

Me ha nacido retoños
tras retoños nacidos;
de mi temprano otoño
con ternura los miro

Cuánto tiempo se ha ido...

Los nahuales se han muerto
y lo que no, se han ido
les quedan pocos cerros
su mundo es perseguido.

Las ruidosas ciudades
con sus espacios fríos
sólo alojan la ratas
que buscan desperdicios

Para mis soledades
sólo navego en libros
y entre libros y cuerdas
me combato el hastío.

Dicen...

Qué todos los Indios tienen un hermano Nahual

Yo lo tuve
y lo dejé perdido en mi pasado.

Quizá...

Los Nahuales no han muerto
sólo están olvidados
en esa muerte nuestra
que nos tiene ocupados...