domingo, 1 de febrero de 2009

Los dos Cristos

Es tu rostro un dolor cada minuto
frente a la urna que guarda cada peso
imposible entre sangre dar un beso
al labio sin sangrar tan diminuto

No me hieres señor con tu suplicio
pues conozco el porqué de tu amargura
no es del pobre el dolor que te perdura
sino el del poseedor de tu silicio.

Otro es el del poder, otra figura
la que de oro se posa ante la frente
la que ciñe los cetros y perdura
al lado del poder sobre la gente
la que bebe con reyes en su holgura
pisoteando el dolor hasta la muerte.