jueves, 31 de diciembre de 2009

el sabor de un suspiro

Más que carne soy viento
etéreo entre eclipses que cruzan por mi tiempo
y tiernos equinoccios que cantan mi retorno.

Mis cuentas se suman en veranos
y voy restando otoños a mi risa
Sé que en el jardín del camposanto
se revuelve, paciente,
la verdadera espera.

Mírame tú
disfrutemos de nuevo este destello
que te muestra tan bella
y me muestra rendido ante tus ojos.

Comparte mi ilusión
estrella fugaz
que de repente viene
y se me vuelve dicha.

Más que carne soy viento
o es que acaso, el suspiro,
tiene sabor a eterno.

Temo a mi propio canto

Temo a mi propio canto
pues siempre se repite.

Me he vuelto eco
como la cascada del viejo río de mis años inocentes:
murmullo de selva.

No sé cuándo digo lo mismo;
ahora entiendo al abuelo,
con sus mismas historias
frente a las mismas flamas.

Los hombres somos eco,
somos como un tambor que marca los minutos
y un aletear  de garza, que interroga a los vientos.

Temo a mi propio canto
Es mi riesgo,
mi karma de cantor
mi dulce asilo.

El Invisible Amor.

El poeta bobo se va a los jardines para ver a las parejas
busca el retablo preciso para cantarle al amor.

La ve frágil, con su vestir holgado
predispuesto a los vientos
Lo ve erecto, como fiel obelisco que sujeta los vientos en su talle.

Ahí, entre la espera de mayo,
las flores aguardan su retorno.

Ella se suelta y corre
hace que parte pero vuelve
Siempre vuelve.

Él finge que le duele la ausencia
increpa a voces tras los vientos helados
y abre los brazos para volverse nido de paloma.

El amor.

¿Qué es el amor?

El año viejo se marcha
uno nuevo se esmera, vestido de esperanza.
Más allá de la esperanza,
de la angustia,
viene ese anhelo del mañana,
del paso por la calle
navegando amaneceres y atardeceres.

Fingiéndose armonía
pasa el viento
esparciendo con alas
al invisible amor.

Descifrando

Ver a través del tiempo.

Los pasos no se detienen,
nada se detiene
Mis ojos llevan años descifrando 
los oscuros misterios
Allá y acá las voces se denuncian
y las manos se esconden...
  
Siempre apestan a sangre.

La Miro

Yo la miro
Ella no me percibe


Adoro su risa
su manera de contar secretos
su forma de beber del vaso.


¿Qué tiene?


No lo sé
Es un encanto que desdeña profecías
como la de mi padre, que decía:
"No me imagino que tipo de mujer pueda vivir contigo".


Ahí está
con el tiempo hemos dejado de lado las tertulias
basta una mirada
 una sonrisa...


Las miradas suplieron  los lenguajes.


Con el tiempo
dejó de ser esa mujer sin mitos
y tomó un sabor dulce:
sabe a dátil cristalizado
y vuela
entre vaporosos lienzos de lino
sobre una mar desnuda de atavismos.


Yo la miro
Ella no me percibe,
su mirada ha dejado de buscarme
con sus iris verdosos;
como todas las lobas:
me respira.

La Gallina Ciega

El fin de año y su pregunta
¿A dónde vamos?
¿A dónde nos llevan?


Yo aquí me quedo -digo-
en esta silla y frente a esa luna de espejo
No me muevo.


No parece que la barca vaya a ningún sitio
parece inmóvil

conteniendo a todo cuanto necesito
Mariana y el chico
la casa
la guitarra
y la amada biblioteca.


Los demás me miran
Se ríen.
Es ese viejo juego de la gallina ciega
donde cubriéndote los ojos
puedes sentir que eres invisible.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Fiesta

Todo es canto
hasta el amor huido
se va regocijando
con la fiesta.

Viejo Invierno

Viejo invierno
se compadecen de ti todas las horas
naces temblando
con tu sabor de fiesta
que explota en un orgasmo
cuando te vas marchando.

Pensando el Girasoles

En la ciudad hace frío, cala los huesos. Se antoja un café con ron, o un ron con café. Las ventiscas heladas parecen fantasmas que se niegan a partir, como si los flagelos no fueran suficiente para los sobrevivientes zaheridos por todo el ciclo anual.
El antídoto es diverso, algún buen café donde encontrar refugio en la tertulia escuchando a los apócrifos poetas modernistas despotricar contra el artículo, la conjunción y todos los adjetivos,  a fin de ser parte de la elite de la poesía de moda, donde -dicen- sobreviven solamente el verbo y el sustantivo, amarrados del brazo de alguna palabra rimbombante.

Se desvanece el ambiente vano ante los ojos para mirar al cristal de la ventana con admiración: ¡Tan frágil y resistente al viento! Las bufandas descansan de su oficio y los abrigos se ventilan de los olores glandulares perfumados. Se cruzan las miradas. Aquí dentro, todo sabe a refugio alpino, necesario para estar en cierto ambiente, para tener amigos que neutralicen la soledad y el frío de las infinitas ausencias.
Los empleados del servicio ya visten los colores del pagano San Nicolás ( de Bari ), sobreviviente de las hogueras del medievo.
Afuera llueve lentamente, es un tormento cada abrir de puerta. Las consciencias maldicen en silencio cuando algún bobo o boba se queda parado (a) bajo el dintel de la puerta esperando a que la vean desde lejos para que sepan en dónde buscarla. Se cuela el frío, y el calor aprovecha para disfrutar de un respiro refrescante.

El tiempo vuela. Llega la hora de despedirse de una rutina que nos hace romper el silencio entre disputas bobas.  Afuera, la calle parece un espejo negro, reflejando mediocremente las luces navideñas de la ciudad, que pronto será, lápida nocturna, para casi todos los sueños.

Muros y cortinas resguardan los afortunados regalos. En la Alameda, los viejos árboles resisten tiritando, entre el abrigo de hojas sobrevivientes del otoño, el ambiente que mata lo que no debe estar presente en el próximo calendario. 

Duelen los huesos por el frío. Los pisos de granito, aliados con los restos de la lluvia, desafían a las suelas guardianes del pie para intentar entumecer los dedos.
Me marcho en las catacumbas urbanas para tomar el gusano metropolitano.
Mis ojos recorren los rostros lastimados por el "cuatro sobre cero" que presume el termómetro ambiental.

Mi mente piensa con nostalgia: piensa en girasoles.

Copenhague

Copenhague
Los intereses se recriminan los daños
golpes bajo y sobre la mesa
Protocolo de Kioto ignorado
y un planeta que se colapsa prontamente.

Playas que serán recuerdo,
nuevos pueblos emigrando,
nuevos muros
nuevas balsas en medio de los desastres meteorológicos.

Hay un ganador tras bambalinas
el dinero...
siempre el dinero
la industria productiva del dinero.

Denuncian trato indigno de México a inmigrantes


Liga de la imagen
http://images.diario.com.mx/2009/12/NAC525607RI.jpg


http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=24f403ed33f76199658d1bb2f2557fec

Silvia Garduño
Agencia Reforma
Diario Digital  Juárez.
Distrito Federal— Bajo un enfoque de seguridad nacional, el gobierno mexicano trata a los extranjeros indocumentadas como criminales, aunque en el discurso vela por la protección de sus derechos, denunció la organización civil Sin Fronteras.

En el marco del Día Internacional del Migrante, el organismo presentó un informe en el que plantea que si bien el gobierno mexicano argumenta que el objetivo de detener a los indocumentados es salvaguardar sus derechos humanos y protegerlos de daños a los que puedan estar expuestos en el país, en la práctica el objetivo es evitar que huyan o accedan a una defensa legal.

El Instituto Nacional de Migración (INM), reprochó, utiliza términos como “asegurar” o “alojar” cuando se refiere a la detención de extranjeros, sin que estos términos tengan validez jurídica.

“(Asegurar) es un término tramposo porque (los migrantes) no están detenidos y no están en condiciones de libertad. Entonces es la manera elegante de decirles que están en prisión”, comentó en rueda de prensa el ex ombudsman capitalino Emilio Álvarez Icaza.

“Es una trampa jurídica, porque ese término no existe”, remarcó.

Así, aunque en 2008 el Congreso de la Unión avaló despenalizar la migración indocumentada, sostiene Sin Fronteras, la realidad es que los inmigrantes siguen siendo privados de su libertad en lugares muy parecidos a las cárceles, cuando lo que cometen es una falta administrativa.

El presidente de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos, Juan Carlos Gutiérrez, señaló que, bajo el enfoque de seguridad nacional, México carece de marcos normativos que propicien la garantías de los inmigrantes.

“Si cualquiera de nosotros es detenido, se supone que tenemos derecho al acceso a un abogado o pedir la protección de un juez, pero los migrantes no lo pueden hacer, porque administrativamente se considera que no se encuentran en detención”, indicó.

Asimismo, cuestionó que el INM utilice la figura de “repatriación voluntaria”, lo que implica que los inmigrantes se encuentran en las estaciones migratorias por su propia voluntad.

El informe, titulado “Situación de los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo detenidas en las Estaciones Migratorias de México” indica que el INM no cuenta con abogados propios que puedan dar servicio de asesoría y representación legal y limita el actuar de terceros.

“Es muy tramposo el acceso a las garantías judiciales en este procedimiento de migración. Se dice en la ley que el inmigrante podrá permanecer hasta 90 días en la estación migratoria, a excepción que haya interpuesto un recurso judicial para afectar la resolución por la cual está detenido”, comentó Gutiérrez.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Con motivos de invierno.


Siempre el silencio tras de mí,
siempre el silencio…
Las letras suenan sordas
enmudecen
mientras el alma avanza
sobre la calle sola
sin esperar abrazos.

Siempre el silencio tras de mí.

Como ese viento frío del invierno
al que cierra la puerta toda casa.

martes, 15 de diciembre de 2009

Si volviera

Y, si volviera...

Los pasos se han vuelto de gigante
ya no caminan cuadras
ni callejas sin vida.

Los pasos se han vuelto, casi vuelo;
tras la sombra del sol
en mi cauda de vida.

Me emociona el recuerdo
y siempre me pregunto...
¿y,  si volviera?...

Parece ser diciembre

En mi tarde, me encuentro solitario
escribo, leo, y hago cientos de entuertos para consumir la luz del fin del día.

La calle es como un teatro donde presentan la obra "pasos entre apuros"
El vendaval se fue de viaje al Sur, como las golondrinas.
Las nubes van preñadas del algún vapor estéril...
Es hora de recuerdos, de recuentos.

Parece ser diciembre.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Siesta

Se sentó frente a mí
manifestando espera.
Mi mirada en su escote
invitaciones lleva.
No se enfada al mirarme,
es un mirar que reta,
que me muestra la entrada
de su alcoba sin puertas.
 Levantamos las copas
y en un ¡ salud !, la apuesta.

La tarde está muy fría
y la calle desierta
 -me comen las nostalgias
de tantas noches viejas-
Me mira y se levanta
pido al mozo las cuentas
Entre los dos se espantan
las brisas indispuestas,
Me regala  su mano
la mía está en respuesta,
después, nos disipamos
por las viejas banquetas.

Sólo somos humanos
sin nombres ni propuestas
que el deleite buscamos
envuelto en una siesta.

sin nombre

Mis manos
¡Ah mis manos!...
intrumentos que beben el placer
recorriendo su cuerpo palmo a palmo
Mis labios...
¡Ah mis labios!
son chispa que hace arder
la piel de su vestido
mientras mis brazos cubren
un palpitar sereno que suspira
entre piernas que atrapan
la pasajera furia que me anima.
Rosas sobre los pechos
con inquieto botón
que sabe arar mi piel con sus fatigas
mientras las sombras miran,
mientras el tiempo firma
inconsciente, el momento
que nunca se termina.

La eternidad se enferma de caricias
mientras que los amantes,
ardientes, se eternizan,

Encuentro

Su desnudez de perla me sublima
yace muerta en caricias
entre tela de tonos satinados.
La laxitud nos reina
después del vivo encuentro consumado.
La noche ya no espera
impronta, la mañana, se ha acercado
Me obsequia una sonrisa
después del mar de dicha que me ha dado.
la despedida aguarda tras la ducha
entre pompas, su piel, he remoldado
besos de despedida
después todo es ayer...,
Todo es pasado.

Fantasma de piel apiñonada

¡Cómo camina
sin que el suelo se eleve a acariciarla!
¡Cómo no estalla el viento en sus presencia!...

¡Es bella!

¡Soberbia!

Una selva salvaje que camina
y despierta en mi ser
ansias secretas.

 Cómo no acude el mar
con sus olas de lengua
a lamer su escultura
de piel apiñonada.

No sé cómo...
seguramente
es un fantasma ausente
a los demás sentidos
que solo me atormenta
internamente.

Ella.

...viene de nuevo
es alta, más alta que un hombre mediano.
Describo una amazona
de caderas hermosas
y gluteos elevados.

Deja el viento impregnado de su aroma.
Ya  se fue...
no la encuentra mi vista,
pero todo mi ser
se siente hipnotizado

Vuelve
me busca
me mira...

lunes, 7 de diciembre de 2009

La calle

Vivimos en la misma casa
compartimos domicilio
 Nuestras calles no se parecen
cada cual la mira diferente
y recrea sus recuerdos.

Yo siempre miro los tejados
las paredes de cal que se percuden tras la lluvia
y esa vieja raíz desnuda
que venció a la banqueta
queriendo hacerse tronco
recubierto en follaje.

Tú -me cuentas-,
que te embebe la luz
y las cortinas rojas
las miradas del perro tras la verja
y las hojas pintadas de amarillo.

La misma calle
de nuestra misma casa
la que nos ve
con pisadas distintas
con premuras diversas
y un que otro palpitar
que se apesta en rutinas
o se muere de penas
cuando llega la tarde
y los rayos del sol
se recogen lejanos
hacia otros caminos
otras calles
otras partes...

La misma calle
la que guarda los ecos
 los silencios
que no saben decir
lo grandioso que hubiera sido
haber corrido un mundo pleno de aventuras.

domingo, 6 de diciembre de 2009

EVA

Erase que en el Edén se suscitaba un extraño amorío. Por las tibias tardes y entre las florecientes hierbas de ornato y de olor, arrulladas por el dulce sonido de las cristalinas aguas de la cascada cayendo sobre el remanso más divino que se pueda imaginar. Dios y su creatura, el níveo Adán, se deleitaban con sus presencias mutuas. La criatura, como bebé de apenas pasos, reclamaba el anhelo del protector con mirada angustiante, en su presencia se adormecía cobijado por los dorados bucles de lo eterno. El Creador, con sus manos de viento acariciaba las formas incendiadas a la vida desde el barro, celebraba los contornos de su cuerpo, la inocencia de sus gestos, que entre la fragilidad y la inutilidad navegaban por todo aquel huerto que para él había construido. Beso y beso, lisonja tras lisonja. Lejos de ahí, ocupada en el intento de llenar todas las horas vacías de su pareja y origen corporal, la costilla vuelta mujer para atender como entretenimiento y compañía al varón ante la ausencia de su creador, Eva esperaba a que el idílico encuentro cotidiano culminara ante la premura de otras tareas de Estado de la deidad (que por cierto, no las tenia todas consigo). Recorría y observaba el entorno intentando distraer sus sentidos. La ociosidad de Eva, huérfana de quehaceres cotidianos a causa de la perfección del paraíso, no tenía sustitutos placenteros. Buena falta le hacían un buen mazo de cartas para entretener los eternos instantes de soledad. La disertación no era posible, aun no nacía la filosofía. Ocupaba sus ocios en escuchar el trino de las aves, las cuales entendía a la perfección, puesto que todo lenguaje era uno, inclusive, esos cantos aviares se reducían al disfrute del sabor eternamente maduros e imperecederos de los frutos, la calidez de los vientos y las bondades climáticas que colmaban de completo placer todos los paradisiacos ambientes. Acaso la llegada de Adán, desligado al fin de los mimos divinos, para tener que atender las batallas celestiales en contra de los conjurados contra de su voluntad inescrutable, le permitían un limitado divertimento. Consolar al mimado Adán mientras duraba la ausencia de su padre. Hacer todo tipo de desfiguros para atraer su atención. No había danza de velos, ni siquiera podía recurrir al recurso erótico para el buen éxito de sus funciones, la sensualidad estaba desterrada del perfecto entorno divino creado para Adán y su pareja. Al fin Adán se dormía, dormitando entre suspiros sentimentales la falta de los mimos divinos en los brazos, que ya se manifestaban maternales, de su compañera. Para Eva eran los insomnios, y las hirientes agujas de la sin razón, únicos padeceres experimentados en ese mundo. Cuesta trabajo explicarse el papel que jugaron entonces las heces, porque por supuesto comían y desalojaban, pero en fin, algún proceso debe haber habido para mantener al paraíso libre de todos malos humores y presencias non gratas. Y a dónde iba el Creador… posiblemente a dirigir las batallas y a elucubrar las estrategias para mantener a raya a los indestructibles disidentes. Bueno, y cómo es todo eso del Mundo de las deidades… pues por los datos que nos llegan, muy parecidos a los actuales. Una dictadura totalitaria en donde no hay tolerancia de propuestas. El bando disidente, a diferencia del jefe de la "deidocracia" sufría el tormento de la increatividad. El único que creaba era el Jefe del Estado, los demás esperaban a sus decisiones mientras se hundían en la mar de ociosidades. Cuantas veces Luz Bella le había sugerido al Creador la institución de Colonias en el amplio espectro universal, permitiendo así mantener ocupadas sus potencialidades creativas. Ante la negativa, el único recurso fue plantearle la institución de actividades recreativas de salón, y alguna que otra de sensualidad para hacer del reino un lugar anímicamente soportable. Las propuestas se tomaron como intentos de transgredir la suprema y divina autoridad, y a los involucrados se les desterró a las cavernas eternas para que no contaminaran al resto de las deidades menores. Si despreciáis el goce de mi luz divina -se les dijo- tomad las sombras como entorno. Una lluvia de estrellas se contempló caer del alto arcano y refugiarse en los confines oscuros del universo, ahí donde los desechos de la divinidad se esconden para evitar que contaminen el reino luminoso. Luz Bella fue entonces el ente referencia de todo ese potencial marginado. Cercano a Dios, alcanzó a ver y descubrir muchas de las recetas de su poder creativo, Descubrió que ellos mismos eran intocables e indestructibles, que el poder que concentra el creador se genera del que le confieren sus semejantes, y que el Dios unidad, sin estos recursos no era más que uno de ellos. Los ojos que contemplan en un instante todo cuanto existe, desterrados, cedieron su energía a Luz Bella dándole el poder de desafiar la autoridad del Dios vigente. Así descubrieron el jardín del Edén, sitio preferido del Omnipotente, en donde venía a solazarse con unos muñequitos frágiles que había creado hechos de barro animado, a los que mantenía en un estado de incapacidad física e intelectual. Descubrieron también que, como en todas sus obras, el Dios repetía sus errores creativos. Elevaba a uno y hacia siervo al otro. Descubrieron a Eva. Las legiones ocupaban la atención de las huestes celestiales resguardando sus fronteras. La lucha vino a desarrollar todo el potencial creativo de los marginados del poder divino. No eran suficientes los ángeles para el gran número de esos que se denominaría demonios. Los demonios eran versátiles, costaba a los guardianes gran trabajo descubrir las ingeniosas formas del camuflaje utilizado para burlar las fronteras frente a sus inocentes narices. Así nacieron los virus y las bacterias, con sus manifestaciones materiales y etéreas, tan hábiles fueron que más tarde se manifestarían como pensamiento, a los que se buscó estigmatizar con el epíteto de tentación. -Eva –le llamó la serpiente-. -Heme aquí -respondió la dulce Eva. -Qué haces figura hermosa, -dijo la serpiente con meloso tono. A Eva nadie la había llamada hermosa. Se asombró y regaló a la serpiente con la más brillante de sus sonrisas. -Bello es Adán. –dijo sin montajes de humildad hipócrita. -No niña, bella eres tú. La serpiente llevó a Eva al remanso mas cercano y la hizo que se contemplara en el espejo de agua. -Mírate. Ni las más hermosas estrellas del cielo pueden compararse contigo. Dicho eso, con su cola reunió un ramo de las más hermosas flores y las dejó entre sus brazos. -Palpa sus pétalos, ninguno de sus delicados bordes se compara con tu suave piel. Eva se contempló a sí misma. Descubrió que en efecto, la tersura de su piel era superior a la de Adán. Iba a hablar pero la serpiente ya estaba derramando en su cuerpo las más deliciosas esencias de las hierbas olorosas del Edén. Perfumada, Eva, descubrió que de su cuerpo emanaba una forma de placer hasta entonces desconocida, le brotaba por los poros y se esparcía a través de su aliento, elevándola hacia el viento como si fuera vuelo de un algo que no entendía. El éxtasis duró el resto de la tarde. Se recuperó del letargo cuando escuchó la voz mimada de Adán balando su nombre entre la floresta. Adán requería de mimos y cansado de su propio éxtasis divino, no pudo distinguir los cambios operados en su congénere. Eva se adhirió a sus rutinas, pero en su interior quedó el desencanto de no haber sido valorada con su nuevo look. Y vino la noche y luego el día. Las horas fueron menos tediosas en la existencia de Eva. Exploró los aromas de las más deliciosas hierbas al frotarlas con su cuerpo, encontró en unas más complacencia que en las otras. Con flores hermosas adornó los bucles de su larga cabellera. A su paso, las aves trinaban alabanzas y celebraban que, una fragancia nueva impregnara los espacios del paraíso. Eva era destello de una brillantez intensa y delicada, que si se nos dieran las licencias bíblicas del caso, podríamos llamar a su presencia: exótica. Platónicos, Adán y su creador, continuaban su incestuosa relación, ajenos del cambio que se había experimentado en el Edén. ¡Eres hermoso! ¡Eres a imagen y semejanza mía! ¡Eres perfecto, mi gran ego de barro andante! Adán se adormecía en los brazos paternales, incapaz de articular dialogo alguno con la sabiduría suprema. Esa era otro de los deleites paternos. El monólogo condescendiente. Dios se retiraba del Edén como torbellino hacia sus confines. Nada notaba, nada que no fuera el deleite de su propia grandeza. -“Mujer”….- -“Mujer”… Eva no respondió. Nunca la habían llamado así. -“Mujer”… La vista de la serpiente la sorprendió gratamente. Abrió los brazos para mostrar a su amiga su cuerpo desnudo, dejando flotar a los costados una girnalda de colores hecha con las más bellas flores del jardín celestial. La serpiente sintió una extraña onda de calor. Su piel se matizó con colores no existentes en el Edén y la mujer sintió recelo, quiso tener en su piel toda esa belleza y le pidió que le permitiera adornarse con su cuerpo. De un salto, la serpiente se acomodó en torno de su cuello y Eva empezó a caminar alegre por entre el follaje, así hasta la laguna donde solía tomar sus baños vespertinos.


Se adentraron en las cálidas aguas y la serpiente empezó a recorrer sus brazos, sus senos, y todas sus hermosas formas, mientras lengüeteaba, para beberse todos los deliciosos flujos, que el despertar de Eva, lanzaba al externo. Su cola se posó en la entrepierna, con movimientos circulares, hizo vibrar su cuerpo con una sensación total desconocida para la criatura de barro animada.

La aparición de Adán interrumpió el encanto.
¡Eva!, -le gritó-, ¡Heme aquí!
La serpiente se confundió entre las sombras del anochecer y Eva, descompuesta, acudió al llamado autoritario a que le obligaba su esencia de costilla.

La tarde fue de desencanto. Adán, saturado de pureza espiritual, y Eva, de interrogantes  sensitivas. Sus brazos reclamaban de un extraño cobijo; el cuerpo de Adán, del sueño que prolongaba el espacio divino.

Vino la noche y luego el día. Los pasos de Eva recorrían el Edén en busca de respuestas internas a preguntas que no le podían ser respondidas. Así llegó hasta la sombre del árbol de la vida. Aquel de los frutos dorados como el sol, de donde no debían comer, salvo el riesgo del destierro divino del  mundo regalado.
Acomodó su espalda contra el tronco y contempló su cuerpo. Lo palpó suavemente. Las sensaciones volvieron suavemente. Con los dedos unidos simuló la forma de la cola de su amiga la serpiente.
 Se encendió su universo y antes de que alcanzara el clímax de sus caros sentidos apareció la serpiente.

-¡Mujer!…, ¿qué haces?...

Eva sonrió.
 -Me exploro. Me deleito en mí misma. Me invento mi propio paraíso.
Estás en lugar sagrado – dijo la sierpe.
-Aún no –respondió Eva, hacia él intento ir…
-Detente, no caben dos paraísos en sí. 
Menos cuando uno es ajeno y con normas dictadas.
-Quiero mi propio paraíso.
-Para eso necesitas saber…
-Qué es el saber…
-Es el tener acceso a la consciencia, a la fuente que da la autonomía.
-No entiendo -respondió la mujer.
-Claro, no puedes comprender. Para eso es preciso contar como recurso la puerta al intelecto que sólo se conquista a través de la sabiduría. Placer y dolor son sus confines. Crear tu propio entorno y labrar tu destino.

Eva no comprendía términos que no eran parte de su universo actual. La madurez corporal y mental de su gestación no traía en sí el aprendizaje de todos esos conocimientos.
No habían sido educados para un mundo de causas y efectos. Habían sido puestos ahí con reglas, y fuera de ellas, no se percibía cómo sustentar su existencia.
-Quiero saber.

La serpiente cambió de colores y resistió la emoción.
-¡Come!...
Eva comió y sus entrañas se revolvieron, brotó el flujo de la fertilidad y sus senos percibieron los vaivenes del viento. Sintió un calambre en el vientre al florecer la cuna de los hombres.

-Eres lo que eres…, mujer, fuente de la humanidad. De tu vientre brotarán  legiones de hombres sabios, conocedores de la mecánica que constituye el universo entero. No más seres de barro, ni más seres autómatas, esclavos, sin consciencia. 
Eres lo que eres, matriz de generaciones. 
De tu vientre  se nutre todo paso, toda mirada, toda voz.

-Eso es Dios.
-La reflexión anida ya en tu cuerpo.
-Dios se enfadará. Le he hurtado su principal cualidad.
Se enfadará y luego se adaptará, cuando cese su ira. No todo le has robado, conserva por lo tanto el poder del juicio y el mandato. Hasta que crezcas y el saber lo margine en el silencio.
Donde él ponga un punto tu prole pondrá una coma. Donde él cree paradigmas vosotros creareis razones. Viento contra muro, Ola contra acantilado.  

-¡Qué hemos hecho!…
-Calla, tú no inventes el miedo del pecado, tus derroteros son otros.
-Has puesto entre Dios y nosotros una afrenta.

-La guerra es, del universo, el estado eternizado.

Vino Adán y la sierpe desapareció de su presencia. Eva lo contempló y se contempló a sí misma. Se compadeció de su adicción a la voluntad ajena y le dio el resto del fruto que quedaba  en sus manos.

-Come. Naveguemos nuestro propio universo.
¡Está prohibido!
¡Come borrego! 
El sumiso obedece a toda voz autoritaria y Adán, comió.

Crujió el corazón de barro que vegetaba en su pecho y empezó a fluir la otra sangre.
Miró a Eva y se complació de su belleza. La acarició y experimentó el deleite de la carne.
Era de noche, la luna se detuvo a mirarlos. Abrió su primera página para empezar a escribir los interminables romances venideros.
La noche se volvió día y el día no fue percibido en su presencia. Después vino la tarde y con ella,  el miedo.

El espíritu de Dios vagaba sobre el huerto del Edén. Adán se preocupó por el cotidiano encuentro. Eva se marchó a sus paseos cotidianos. Se encontró con la sierpe. 
-Adán teme ir a su cita, Dios le busca. Se enfadará, lo destruirá.


-No temas, sois indestructibles. 


-Nada se crea de la nada. Si acaso se transforma.
-Se enfurecerá contra ti. 
-No temas. Llevamos eternidades de beligerancia y perseveramos íntegros mientras la fuerza cambia de núcleo.

-Destruirá a Adán.

-No temas por Adán. Su destrucción implicaría reconocer su falibilidad, os atormentará, pero el gen de saber que habéis desarrollado os hará inmunes paso a paso. Sólo la ignorancia mata y por vuestra causa se confrontará con la sabiduría en los genes de tu descendencia mientras tu género existe.
-Y después…  


- Al después, sigue otro después.

Esa tarde Dios no acarició a Adán.
El olor a deleite carnal llegó hasta su aliento incorruptible. Reconoció “habéis comido de la fuente de la sabiduría y seréis sabio como tu creador. 
Se alejó de Adán y le desterró del paraíso terrenal.

La iracundia divina no logró apaciguar sus ímpetus vengativos. Con el tiempo los habitantes del paraíso se consumieron, sin control artificial, por los mecanismos de la verdadera vida. Hoy no se encuentra en todo el orbe, ninguna huella de su ubicación, no era eterno.
Los hijos de Eva brotaron con el esfuerzo de un vientre que en el dolor encuentra pago a tantas sonrisas futuras. Nació eso que llaman felicidad, algo que necersariamente tiene que ser tempóreo para no volverse rutina cotidiana. Corren y pululan como luciérnagas por su entorno, en su breve tiempo, mientras el dogma acecha ofreciendo nuevos intentos paradisiacos tras obediencia divina. Unos los oyen, otros los desechan; la humanidad conoce su potencial creativo y destructivo, y lo equilibra. El final no se sabe, quizá no llegue pronto, siempre habrá un hijo de Eva heredero del obsequio de su madre que encontrará caminos para sortear  eso que unos llaman destino transformándolo todo en ese navegar que se hereda vida tras vida, cuerpo tras cuerpo, en ese algo que se llama existir, donde la muerte acude a combatir el tedio de ser siempre lo mismo,  mientras se hereda la experiencia en una vida que quizá sólo ofrezca como respuesta, la única forma hermosa de habitar la eternidad.

Pero… ¿que pasó con la sierpe?

En el consenso celestial se reunieron con el poder nuclearizado  vasallos y disidentes para contar sus mutuas experiencias.
Dios con su jugo de néctares sin conservadores en la mano, y La serpiente llamada Satán con su copa de Jack Daniels. Dios le agradeció a Luz Bella haberle permitido solucionar eso del ocio de los monitos de barro y poder así contar una historia a modo sobre como la humanidad se perjudicó a sí misma. 
Después de su apuesta con Job, se aprestaron a continuar  su concertada guerra, total que en un ambiente eterno lo más que se puede hacer para pasar las rutinas es jugar a las guerras y a los entuertos de un futuro que es presente siempre.

A otros les da por perder el tiempo leyendo bobadas de un lunático llamado Melquíades San Juan.

En algo tiene que ocupar su eternidad.

sábado, 7 de noviembre de 2009

En voz alta

Me detengo a pensar un minuto
(me pregunto y me respondo)
la gente voltea buscando al otro yo
sí, busca otro yo.

A pesar de mi demencia
lo histriónico perdura como liga a la cordura
sigo hablando y me sigo respondiendo.
¿Cuándo empezó?..., no lo sé,
pero lo disfruto;
la voz interna y muerta
no me daba ya suficientes respuestas.
Tampoco esta,
al menos presumo, que me pregunto con fuerza
al borde del mí mismo.

martes, 27 de octubre de 2009

La Suicida

La muerte le viene a cada minuto,
el túnel del pecho se le inunda,
los ojos se anegan de lágrimas;
solloza y no ama:
                                   muere.

Afuera Llueve

Afuera llueve
los neumáticos me cantan su coro de partidas
salpicándome el alma postrada de deberes.
Afuera llueve
llueve suavemente
melancólicamente

Me imagino tus pasos huyendo de las brisas
o cobijados en el techo de algún café
degustando una tertulia para desmoronar los sentimientos.

No, no lo dije ni lo pienso.
Ni siquiera quiero pensarlo
no me cabe en el alma el pensamiento
de que, salva de brisas
pudieras estar en algún motel
con las piernas entrelazadas a un amante furtivo
robándole calor para apagar tus infiernos.

Afuera llueve:
hay mundo y hay vida;
como bacterias se multiplican los eventos
donde todo sucede
mientras transcurre el día.

Eran 14 pasos...

Eran Catorce Pasos...



Eran pasos y pasos y pasos y pasos....

Se acababa la habitación y me regresaba de espaldas al principio de la pieza. De nuevo: pasos y pasos y pasos y pasos... hasta que llegaba a la pared de enfrente; volvía a regresarme de espaldas al principio de la habitación y empezaba de nuevo a caminar hacia el frente.

Pasos y pasos y pasos... hasta llegar a la pared, y de nuevo..., el regreso, caminando de espaldas, hasta sentir la fría pared cerca de mi cuerpo, sin permitir que ésta tocara mis carnes abiertas por los latigazos. No sé si eran hechas con cables para la luz eléctrica, trenzados; o con algún otro material, igual de rígido y resistente.

Lo hacía todos los "medios días", mientras mis torturadores tomaban un descanso.
Había aprendido a contar los pasos exactos, pese a las vendas tan ajustadas alrededor de mis ojos.

Eran 14 pasos...

martes, 13 de octubre de 2009

las letras y las moscas

La letra y las moscas tienen tanto en común:
ambas necesitan del movimiento continuo
para tener sentido.

El tiempo es...

El tiempo zumba, sabes...,
yo siempre pensé que era un tic tac
pero no... eso es un reloj.
El tiempo zumba como alas de mosca
o rodar de ruedas...
Bueno, a veces también carcome.

Cada segundo duele.

domingo, 11 de octubre de 2009

Amanecer de pueblo.

Mientras me apuro el resto de la mañana en una taza de café, recuerdo mi llegada a aquel pueblo.
Las calles solitarias de bullicio, bajo mi ventana las palomas andan matando el tiempo y el frío disputando algún grano extraviado y compartiendo un apareamiento. El campanario acaba de cantar con su voz de bronce el llamado a misa. Quizá por eso se despertaron tan temprano las palomas. Algunas sombras de efecto tardío se siguen despidiendo de sus hermanas fugitivas, las que duraran todo el día ocultándose y sobreviviendo al sol inclemente con sus vidas. Aparecen por las calles las mujeres viejas con sus rebozos embrazados, acomodándose el rosario entre las manos para espantar su demonios internos. Todos los pasos concurren a misa. Mariana está detrás de mí, siento sus senos deformarse contra mis espaldas. Le hago un sitio en la ventana y me deleito oliendo sus cabellos castaños enredados y con olor a hierbas.
Ella mira y encuentra las imágenes y matices necesarios para reconstruir su visión en el lienzo.
El flujo cesa, seguramente la nave de la Iglesia del Santo Patrono ya esté a toda su capacidad. Las calles se quedan vacías durante el curso de la primer misa, Algunos perros se echan bajo las bancas del jardín a esperar a que sus amas queden descargadas de sus faltas mundanas y  bendecidas por el halo divino.
Cierro la ventana y me devuelvo al lecho a esperar a que la mañana se vuelva luz plena y el bullicio nos envuelva en el barullo cantoral que nos haga perder, por unas horas, la consciencia de la vida.

Preámbulo de...

María está haciendo los huevos revueltos. Ella es magistral en eso. Estamos solos este sábado y eso nos hace sentir un nerviosismo pre-escénico delicioso.

Se sienta enfrente de mí y le empiezo a leer mis poemas.
Se pone seria, pensando, y empieza a hacer la traducción al tsotsil de su región.
Yo escribo lo que escucho, no importan las letras mientras sean útiles para imitar los sonidos. Faltan letras los sonidos son inmensamente ricos, sobre todo ese chasqueo de la lengua que ni juntando las kcpt lo puedo sugerir

Cuerpo de agua estelar
cómo te pareces a la nube que llevo dentro
la que riega mis sembradíos
para hacer brotar de mi vientre
los hijos de maíz.

Cabello de luna
apadrinaste el día de su creación
dejaste la línea de dientes
para estar presente en cada sonrisa.


Llevamos algún tiempo reuniéndonos  cada vez que nos quedamos solos.
La poesía la incendia. Provoca a su desnudez interna a externarse.
Navegamos en un mar de poemas con sus cabellos negros relucientes de selva femenina
en sus senos morenos mis labios se pierden
me bebe
me abraza como premio a su antojo:
cogemos, cogemos como locos hasta que ella se entume y se queda tiesa degustando, suspirando.

Quiero volver a los poemas, a escucharlos en su lengua materna, pero ella no está de humor, está en otro mundo, en otra órbita, lejos, lejos: allá donde el apetito de vida es como botella de aguardiente que sorbo a sorbo nos va llevando a la embriaguez total.

La noche envuelve nuestra desnudez en el ciclo habitual de nuestra aventura: dormimos-cogemos, dormimos- cogemos.
Allá por la madrugada la grabación queda lista para ser emitida al día siguiente en nuestro programa de radio.

Dos tazas de café humeante se vuelven campanario para ese amanecer que aún presume allá afuera, la marcha de los autos a alta velocidad; en menos de una hora, todo marchará a paso de tortuga: así es la gran ciudad.

Tuhuali (su nombre indígena) está seria. Esta tarde será el último día que nuestras voces serán  pareja en la emisión de radio internacional, después me escuchará, las veces que pueda, desde la ciudad de Europa donde tomará su especialidad en sociología. 

Tsckse aliltlick anmjkalickl.

Yo sé que eso quiere decir que su entrega es más allá del alma.
Sólo le digo te quiero, en nuestra lengua no existe una expresión así de breve y profunda.

Se le llenan los ojos de llanto, tomo su cuerpo menudito entre mis brazos y la llevo a la regadera, nos bañamos de todo, de agua tibia, de jabón y de besos.
Mi anhelo de impregnarme eternamente de su aroma es inútil, sólo habrá entre nosotros esa llamada semanal, apenas posible, para sobrevivir con los mutuos presupuestos, y los dos años pasados compartiendo un mismo proyecto. Después, nuestras vidas se volverán como arenas y espuma de playa.

sábado, 3 de octubre de 2009

El Tamarindo

Eran como diez, sí...,  como diez. Ya se les había hecho como hábito emborracharse en el panteón desde que a los policías del pueblo también se les había hecho hábito subirlos a la patrulla y llevarlos a encerrar a la comandancia por escandalizar en la calle o en el jardín.

-Se me ocurrió el panteón -dijo La Pulga-, porque a los muertitos, aunque les moleste el ruido... ¿ya qué hacen?

Jajajajaja


Lo dijo de tal modo que al juntar, casi, los dos hombros con la orejas, ladeó la cara y se vio como un niño travieso.

-Si, éstos ni pujan.

Jajajaja.

Por la madrugada, el litro de alcohol de caña mostraba las huellas del combate, y el "delirium tremens" también. Fue entonces que al "Ratón" se le ocurrió mearse sobre las tumbas, y a la "Perra" hacer un hoyo sobre una tumba sin lápida y defecar dentro de ella.

Los demás los vieron y reventaron en risas estúpidas, pero eso sí, muy sonoras.

-"¡Pinche Perra! Entre más escarbas, más le acercas la mierda en el hocico al difunto".

-Y ahí..., quién está  tu?

-Pos aquí, nadie... aquí on tamos, nomás entierran a los desconocidos.
Muchos venían de fuera, arrieros, prostitutas o vagos.
Chamacos hambrientos... ¿qué se yo?.

"Voi... voi"..., ansina nos aseguramos de no" tarnos" miando sobre la parentela.

De nuevo las risas.

Entre risas, los gestos de alguno,  de vomitar.

-Échaselo ahí compadre.

A ese "dijunto diai" que ni yerbas tiene en la panza jajaja, a ver ansina le brota una caña pá que nos la bebamos, compadre.

Y ahí fueron a dar parte de los hígados destrozados por el alcohol del 94 GL que usaban para los tragos.

Ya por la madrugada vino la neblina bajando desde el cerro del Chapulín. La mayoría ya estaban dormidos. La neblina llegó y cubrió todo el panteón.
Luego, se escuchó un chasquido como de fustazo sobre el lomo de algún animal.

Pasó lo espeso de la niebla y apareció de nuevo la imagen clara de las tumbas sin losa, sin nombre, en la parte del panteón llamada El Tamarindo, destinada a los restos de los más desamparados o de los desconocidos.

Un anciano con traje de manta y un torcedor sujetado a su cintura apareció entre todos.
Allá atrasito, amarrado al árbol de tamarindo que daba nombre a la sección del camposanto: un borrico color blanco palomo.

El viejo los miraba seriamente. Se quitó el sombrero y dejo ver su cabeza calva.

-"Disculpen las mercedes" -dijo-, con tanta fiesta no podía ni dormir.

Se lo quedaron mirando en la forma que miran en los pueblos, buscándole parentela al desconodido.

Un grito de mujer los distrajo, veían de juntito a la barda de adobe. "La Perra" estaba manoseando a una muchacha morena y la muchacha se le resistía.

Detrás de Domingo Pérez estaba un sujeto que lo abrazó y le dio una mordida en la oreja, arrancándosela de una dentellada.

-Tenemos hambre señores, -dijo el primer aparecido-. Tenemos "muncha" hambre, y el hambre se aguanta hasta que la panza se alborota.

La Perra gritó allá atrás. Le había dado un beso a la morena y se le habían quedado los gusanos metidos en la boca, eran tantos, que no lo dejaban ni gritar.

Aparecieron más y más personas al rededor de los borrachos. La borrachera se les disipó de inmediato y pensaron en huir.
No, ya no era posible abandonar el Panteón.


Aquí en San Jumipero, "tamos" tan lejos de todo que aunque se quiera, siempre "semos" nosotros solitos los que arreglamos nuestros asuntos.
Aquí "munchas" cosas han pasado que si se las contara diría que son cosas de gente de pueblo. Por eso mejor así lo dejamos, nosotros sabemos qué y qué no pasa en nuestro pueblo.

Aquella vez, los que vinieron de la Capital del Estado dijeron que unos perros se habían comido a los borrachos que aparecieron mutilados y engusanados allá en el Tamarindo. Y como que no creemos que eso "haiga " sido. Desde "entoncis", todos los 29 de septiembre de cada año aparecen cuerpos mutilados a mordidas y engusanados en ese sitio. Aunque la gente de aquí ya sabe y se encierra en sus casas a piedra y lodo, siempre hay engusanados que los traen de quién sabe dónde.

No hay de valiente que se asome por ahí... pá qué, ya con los que se quedan dormidos de borrachos por las calles de polvo del pueblo es suficiente. Pa qué andar de fisgón en las cosas de los muertos.

viernes, 2 de octubre de 2009

Muerto

Se quedó quieto. Su mirada aún acusaba el gesto de sorpresa de verme sacar una pistola y apuntarle a la cara.
Yo miré con asombro su enorme cuerpo, haciendo el prodigio de mantener el balance. Se miraba raro. Era un montón de carne y grasa sin voluntad que se quedó trabado entre la silla y la mesa; mientras las moscas empezaban a beberse la sangre coagulada que le manchaba todo el rostro.
Después de largos minutos de verlo así,  muerto, me levanté, deje unas monedeas para el cantinero y me marché de ahí después de darle una patada al cuerpo para que de una vez se mostrara, muerto.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Vienes sin besos

Vienes sólo como ojos
porque tus labios son de metal:
brillan...
lucen...
pero asesinan todo
con un beso.

Sencillamente amor

Yo no sé por qué tu padre te llamó Paloma
yo -de haberlo sido- te hubiera llamado incienso
o quizá Jardín...
También te hubiera puesto Luna
Sol o Estrella,
aunque viéndolo bien
y meditando los que soy contigo
te hubiera puesto Amor:
sencillamente Amor.

martes, 29 de septiembre de 2009

La Sombra

Empezó con sus dolores de parto pasadita la medianoche.
-Aguántate -le dije-, estamos muy lejos, y orita... apenas si a pie, y entre la noche sin luna..., vendríamos llegando ahí por la madrugada con tu comadre.

-No, mi comadre no.
El escuincle viene "atravesao".
 Hay que ir hasta el pueblo porque con mi comadre nomás no nace.

Me esperé otro rato, sus quejidos ya me tenían nervioso, y pos ni modo..., Me colgué el gabán en el cuello y me fui rumbo al pueblo pá ver si me mandaban una patrulla con el médico, o "cuantimás" pá llevar a la Carmen a que le abrieran la panza pá sacarle el chamaco.

Ahí pasando La Estanzuela se me pegó una sombra y apuré el paso.
Entre más me apuraba más sentía que se me acercaba "lótro".

No había nada de luz, era de esas noches sin luna.
Nomás por los tantos años de andar por los caminos de polvo no me perdí.
Como que las mismas hierbas le van tocando la canilla a uno pá decirle por "onde" sigue el camino.

Fue ahí casi "por lo de San Bernabe" onde me dio alcance la sombra.
Clarito oyí que casi corría, y nomás pá no pegar la carrera, y que no fuera a intuir que le tenía miedo,
no corrí.
Me volví hacia él y como pa verle la cara.
Hice como que encendía un cigarrillo y le convidaba otro.

Nada dijo.

La luz de la cerilla ni siquiera le iluminó tantito el rostro.

Nomás sentí como el acero frío se me metía en el vientre una y otra vez...,
una y otra vez; y luego..., se me fueron enfriando las tripas.
Se me acercó pá verme la cara.
No lo conocía.
No sabía ni quién era.

Pá que no andes "culiando" a la mujer ajena -me dijo- con su voz apestosa a mezcal.

No lo vi, pero me imaginé que venía para darme el último "tajo".

Pensé en "la Carmen" con los dolores de parto.

-Oye... me puedes hacer un favor último -le dije-.

-A ver, -respondió...

-Soy de aquí de Candelas.
Me llamo Ulogio.
Soy marido de "la Carmen", que orita está pariendo pero no puede, porque el chamaco lo "trai atravesao".

Apenitas pude decirle lo último porque ya el aire, todo, se me había salido por las puñaladas, o me había entrado..., ya ni sé.

Oí que dijo:

-¡Ah Caray!, pos pensé que eras de El Romero, de ahí donde le gustan los hombres, pa revolcarse, a mi mujer...; pero qué le aunque, es tan puerca que ya debe "trair" la saliva de fulanos de todos lados...

Se incorporó y pude sentir junto a mis cachetes el calor de sus pies envueltos como tamal en las correas de cuero de sus huaraches.

Luego sentí la daga otra vez atravesándome el cuello.

Ya no sentí dolor.
Sólo un zumbido.
Como aquella vez cuando me estaba "hogando" en la laguna con las raíces del mangle "enredao" en mis huaraches.

Sólo que esta vez... me fui yendo más suavecito...
Más bondadosamente...
Mientras mis ojos se despedían de la luz de los luceros solitarios que poblaban el amanecer que no llegó nunca.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Árbol para gorrión

Mi amor duerme en tu pecho palpitante,
se desplaza como anhelo
en cada destello que te mira
como se mira al sol de la mañana.

He aprendido a ser como árbol
desde que descubrí
que tienes alma de gorrión
que busca cada tarde
su rama preferida.

Esperas

Cada ventana
me cuenta
de los sitios
que han esperado por mí.

Sólo soy dos pasos
y una voz que arrulla a los secretos
que a veces canta
como la alondra
que viene a dormir en mi techo.

Este verano
en mi patio
volverán a nacer más golondrinas.

Espero que mis alas
aprendan a seguir sus vuelos
y que los sitios
que han esperado tanto tiempo
aún esperen por mí.

Temores

No me canso de escribir
¿será por eso
que me he vuelto un silencio?...

Silencio

Abuelo
han pasado muchos siglos,
y los dioses...,
siguen guardando silencio.

Flor de Alhelí

Te amo:
la palabra se hace vieja,
aburrida;
pero tú
eres como la flor de alhelí
que retoña en mi lecho
cada que huele
una gota de lluvia.

Los secretos de mi canto

Antes de partir
le pediré a la ceiba
que le cuente a los vientos
todos los secretos
que se guardó mi canto.

Abuela

Abuela
cuando la lluvia cese
te llevaré a la montaña
para que tus ojos ciegos
oigan cantar a las flores
el coro de la primavera.

Alondra

Mi nahual* es una alondra
que se perdió en la primavera
siguiendo el camino de las golondrinas
y no pudo regresar.

*Nahual: alma gemela del indio con cuerpo de animal.

Potsol*

Yo te quiero,
y no sé cómo es eso...
ni de dónde viene...
Es como cuando tomas potsol*
y la selva está mandando sus vapores
que te quieren matar.

*Bebida refrescante de los indígenas de Chiapas, hecha de maíz y cacao.

Leña Húmeda

Madre
el fuego quiere más leña
pero los troncos están húmedos,
y duerme en ellos el viejo humo 
que siempre te hace llorar...

Copo de Algodón.

Soy una lágrima que escurre en el silencio
cuando tú estas dormida
y no me puedes mirar.

Copo de algodón
sin tu mirada blanca
y tus mejillas de caspirol
la lluvia sólo sería
una cortina de lamentaciones.

Donde se bebe tristeza

Jojomaztle Icktl
Sa veranomizktel
Sa veranomizktel
Unyaki mya
Eacatl ce huarimozina
te machtatl tan huec
tamaztle miyka
 Tckso sa veranomizktel

Oh noche sagrada sin luna
me siento triste
me siento triste
y no sé por qué.
Quizá sea el vientre de mi madre
o el  miembro sembrador de mi padre
lo que me haya traído aquí
donde  sólo se bebe tristeza

Hermana Mayor

Chicomasté
ulitlkli tlakcmenzontla
sonaharavicklte
amauru sie.


Hermana mayor

De tu pecho bebí
mi nueva vida
y del ave nocturna
el poder de soñar

Madre y Luna

Bella Luna.
Mi madre ha escondido
en tus oscuros cabellos de la noche
las burbujas de plata
de mi cordón umbilical..

Mariposa

En el vuelo con saltos de la mariposa
se esconden de las aves...
todos los colores de la primavera.

martes, 22 de septiembre de 2009

Diosa

 Máscara de jade
bella y pétrea:
rostro de Diosa.

Labios de obsidiana
que aguarda mi corazón enrojecido
palpitando
palpitando
el doliente segundo
y su latido.

Letanias en el jardín municipal

Mi silencio vagabundea entre bancas,
rosales municipales
y álamos expropiados.

Un buscador de huellas
de aromas
de ecos perdidos en el tiempo
mientras dure el latido,
mientras mire las tardes:
todas las tardes.

Mi silencio es esclavo,
herido canto,
aceta cruel de nuevos sentimientos
perro hambriento que persigue a su amo
y no quiere saber
de otros intentos.

Mi soledad se muere en las tardes
en bancos que -aunque  viejos- no agonizan,
y  entre rosas que olvidaron las lloviznas.

No espera:
fallece en el portal
esperando noticias de tu prisa.

Sueños de mar al borde de una calzada.

Duermo casi en la mar
-tan lejana-...
Sin embargo,
me he vuelto marinero
que navega los sonidos
de una ciudad
navegante entre sueños.

Puerto de mar -parece la calzada-
donde mi vista atisba mil destinos.
Mi casa es torre vigía de marineros
y es un faro apagado
porque la luz durmiose en el recuerdo.

Olas de nuevos tiempos
naves de remos circulares
marineros sin vestigios de aventura
con un destino que se marca
por los cruces de calles
y las viejas esquinas.

¡Oh la marea!
acoso interminable irreverente
que una nube a su paso, solo deja
-como mortal herencia-
su excremento mortal
a la edad consumida.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Entre perezas y recuerdos ( proyecto de algún inicio de relato)


... y ahí estaba de nuevo la tarde, lanzando destellos a diestra y siniestra, diciendo adiós y hasta luego; y ahí estaba la bahía, colmada de las visiones del ocaso, retando al relumbrón oleaje, para ver quién hacia más cuencos… si el agua o las arenas.
Las gaviotas de siempre… Me pregunto sus nombres y las distingo vanamente por los claros y oscuros del plumaje, porque no sé de otra forma menos absurda para reconocerlas. Y este puente de piedra y adobe, encalado aún, esperando el tsunami final que lo borre y libere para siempre de su compromiso de unir abismos y atar huidas.
En  todos encuentro una conclusión y diversas coincidencia; sin embargo, el puente siempre fue mi favorito.  Desde su brazos de barandal amurallado me encantaba ver al escandaloso ruido del río, que apenas se distinguía corriendo como víbora cristalina en las entrañas de selva, echando bravatas y celebrando riñas contra las rocas y los recodos que le retuercen y torturan el alargado vientre: gritando y gritando, con su voz de murmullo, ante de volverse mar; a sus lados, bebiéndole sus gotas, las hojas grandes y verdes del follaje, las que se confundían unas con otras; y que yo, esforzado en el hábito de siempre, de distinguir una cosa de otra, le buscaba las diferencias entre las luces, los brillos y las sombras, para ponerle nombres y llamarlas de algún modo.
Eso era antes; antes de la sequía aquella que se llevó, entre sus páramos, todos y todos los motivos.
Sí, era antes, muchos días antes de tú que dejaras de estar por estos rumbos.
Después, mis ojos se llenaron de pasado, y mi mente zozobró, embriagándose cotidianamente con tu recuerdo.
Las cosas dejaron de tener nombre, y se juntaron en ese vano vaho vaporoso que es el tiempo que falta "para quién sabe qué", y que pesa tanto, como la pereza de abrir los ojos cada nueva mañana.


viernes, 11 de septiembre de 2009

La lluvia, la guitarra y un roble presunto.

¡Oh la lluvia ayer sobre mis hombros!,
valiente, mi guitarra naufragó
en su ataúd de silencios
por las calles pintadas de diamante.
Era mi paso una especie de catapulta
que hacia nacer las olas
y revolver el cuerpo
de las charcas furtivas
del extraño septiemre.

Las calles se quedaron vacías.
¡bien que tienen los perros sus guaridas!
y  los ojos de marzo
cobijados por nubes
me dejaban un recuerdo en la mojada.

Mi guitarra y yo en una calle solamente poblada por la lluvia.
Ella se soñó barca
y yo:
yo siempre he soñado ser roble
con el alma cubierta de olorosa trementina.

viernes, 28 de agosto de 2009

Para ella

No se me borra su imagen
se acurrucó como un pajarillo
con su piquito clavado en la tierra
cerró los ojos y esperó
para ella:
el mundo había dejado de existir.

miércoles, 26 de agosto de 2009

En Paz

Cuando crecí,
la necesidad de Dios se disipó como el Sol de la tarde
así se fue, entre un par de nubes olvidadas,
y quién sabe cuantos cerros
le dio la vuelta al mundo
y cuando volvió al día siguiente
ambos estábamos libres para
jodernos en las penurias
y saborear la felicidad.


Dios ha estado, como siempre, ausente,
debe gozar, como yo, su libertad
y sufrir mi olvido, como yo sufro mis duros momentos.


Estamos en paz.
De cualquier forma
lo que él puede darme nada alivia
y lo que yo puedo darle
si acaso puede rebosar
su profundo mar de remordimientos

martes, 25 de agosto de 2009

Secuestrado

Miro los dedos de mis manos como si fueran golondrinas
cuento mis horas como si fueran hilos que cuelgan desde el cielo
oigo llamadas que dicen cosas feas en mi nombre.

Me he vuelto un niño de pecho
le temo a las sombras
a los ruidos de los goznes las puertas que se abren y se cierran
a los pasos veloces
a los pasos lentos.

Escucho...
Pongo atención al lenguaje de los ruidos
una locomotora muerta me llama desde la puerta de una fábrica
y el vuelo de un avión, me hacer desear distancias;
hasta mi cautiverio vienen vuelos de mariposas,
un jardín bondadoso suelta olor a jazmines
aunque a mis circunstancias se antojen crisantemos.


Tu corazón me llama
me dice que me quiere
me busca entre una mar de techos por los cuatro horizontes
escucho tus preguntas y respondo
mas son tantos murmullos en la ciudad eterna
que tus ojos se cansan y vuelven sin respuestas
a ese lecho de piedra donde duermes despierta.

Mi soledad se ha vuelto un gato que viene por entre los tejados
viene y me acaricia cuando me derrumbo
cuando lloro
cuando mi silencio va más allá del estar callado;
luego se marcha,
se va por los techos,
se lleva entre las patas un mensaje encriptado:
las reducidas letras que buscan, en la mar de indiferencias,
decirle a quien las lea que estoy desesperado
que tengo miedo
que para mí el hombre se ha vuelto fiera
que la crueldad viene sobre mi rostro como escupitajo articulado
que mi condición humana, se ha reducido a un cotidiano ruego
a la humillante entrega de todos mis tesoros
los de mi cuerpo, brutalmente reducido;
los de mi vida, con tantos sufrimientos alcanzados;
sólo me queda el alma
la que siempre está lista para emprender su vuelo
tras el breve disparo
o el bisturí mortal que me separa el cuello.

Mi soledad dormita sobre mi vientre quieto
y mis ojos vendados buscan la luz de dentro…
Acuden tantos ojos, como rostros, sin tiempo.
Tu sonrisa aparece, y luego…, no la encuentro.

Como flores volaron todos nuestros secretos
vino un viento perlado de corazones muertos
muertos que hemos creado con el propio silencio
siempre estamos callados mientras miramos, quietos,
que la esperanza muere, si nos mostramos muertos.

¿Habrá una luz del alba para mis ojos ciegos?
Si los miro mañana con rostro al descubierto
voltearé mi mirada buscando tus recuerdos;
no quiero ser sólo alma, mirando gestos fieros.

Quizá que haya un mañana, para tus brazos,
quiero.

embriaguez

Me miro espejo y veo en ti esa ebriedad tan (generalmente) reprimida,
el desamor se ha vuelto un empleo cotidiano
con reloj checador y tareas programadas en razón del tiempo,
la ebriedad es ese respiro al aire abierto
tu ebriedad y la mía,
la de los que no saben del gusto de estar ebrios...
colmo mi copa con la ebriedad de tu desnudez
de tu cuerpo tan desnudo que no conserva un ápice de moralinas composturas
desnudez que se rebela esencialmente en seducción
ante unos ojos que no miras tras ninguna cerradura.

La vida palpita en nuestros sentidos y no le cerramos la garganta
nos la bebemos toda
nos la lamemos toda como néctar de durazno
la aderezamos con arena de playa, como espuma que revienta en tus pezones tostados.

Nuestra embriaguez dura lo que dura mientras llega la hora de la cruda.

Qué importan los días teniendo los minutos de la embriaguez gastada sin premura.
Qué importan los cientos de caminos equivocados con sus cuotas de llanto
y sus tardes oscuras de soledad acompañada.
Los caminos se vuelven paredes, muros y bardas.
Se vuelven homilías practicantes,
se vuelven cascarones de terciopelo fucsia y ocre
donde es necesario e imprescindible tocar con delicadeza
para no destruir la fragilidad.

La embriaguez que nos libera en el secreto mutuo es un sueño que no todos tienen el valor de realizar.
Es un sueño sin estados de cuenta
ni réditos acumulados en moneda comerciable.
Más que un sueño es un robo,
un hurto al debe ser de la vida,
un momento de libertad que deja esencias ocultas irrenunciables para los sentidos
que no todos pueden oler
y que a muchos asustan.

Te miro
te miro diario
tras tu vestido
tras la mirada de tu marido
tras el amor de tus hijos queridos
va el destello de lo que eres para mí.
No eres la muerta de la calle quieta
ni eres el ángel que protege mis temores.
Eres mi embriaguez
la copa que bebo entre la tarde oscura de mis sombras celestinas.
La Sirena que canta
La Náyade que baila entre espumas de saliva
La Venus que se le desbordan, fugitivas de las manos y los besos, sus senos altivos,
que se sabe motivo de lujurias
que se abre a mi cuerpo y se embriaga de mi embriaguez
volviéndola deleite de su fuga.
Fuera de nuestro encuentro embelezado se han muerto todos los misterios:
qué importa dónde esté escondido el Santo Grial
qué importan los abonos para entrar al paraíso
qué importa el estallido de la estrella solar...
Vivimos nuestra cuesta empedrada de amargura y amargura,
dejando para esa tarde, todo el espacio para la embriaguez
donde tú eres mi néctar de durazno
y yo tu fetiche punzante
el castigo más cruel
para tus largas horas de la casta vigilia que soportas
hasta que aparece el amanecer
de la embriaguez fugitiva
de nuestros mutuos abrazos.

sábado, 22 de agosto de 2009

Definiciones

No tengo muchas preguntas
y si las tuviera... ¡qué importa!
¿Acaso alguien tiene las respuestas?

La hoja de papel

Cuando te miro
siento la interna necesidad de mancharte con mi tinta
de volverte huella de mi bostezo hipnotizados por el alba
que fundidos al encanto de la luz que brota
de las entrañas de una noche tan profunda
deja palabra sueltas
huellas inquietas que recorren las pupilas
hacia ese palpitar que cobija algún suspiro.

En el coro.

Y cuando me doy cuenta...
Soy del coro.
Mi voz se pierde en el ambiente
claxon
derrapes
besos sin amor del caucho hacia el cemento
un silbato que hiere al distraído
y miradas puestas en las hojas de papel
las que van encerradas en el portafolio chino.

Y cuando me doy cuenta...
Ya soy parte del coro.
Soy el respiro
que hace convenir que esto
que todo esto
es humano.

Inercias

Los veloces caminos de los carros
se me han quedado internos,
permanentes...,
como si fuera ciudad (este cerebro)
donde habita la gente.

Cántame

Cántame

Cántame para sentir que escucho
para dar de beber a mi alma con tu aliento
Cántame
cántame en tu desnudez utilizando la orquesta de las aguas
cántame con tu cantar de lluvia
hazte un musical murmullo
con tu cuerpo rozando con las hojas
cántame con voz nocturna
como el viejo fantasma que flota
sobre la niebla misteriosa
de mi selva enigmática.

Cántame

Sé mi misterio
más allá de los pliegues de mi boca
y del cencerro que escondes en el pecho
como si fueras parte
de mi extenso rebaño de recuerdos.

Cántame..
No te dejes morir
en la agonía absurda del hastío
donde yace mi cuerpo
atrapando a mi alma
que quiere regresar a ser un río.

Cántame

Vuelvete ave cantora
y encántame en los bordes de tu nido.

viernes, 21 de agosto de 2009

Te extraño

Te extraño.

El universo se envejece
cuando llega la ausencia
y nacen las preguntas
para todos los vientos que cruzan por mi puerta.

Verano eterno.

Espero...
Siempre espero su aroma:
la flor de limonero
siempre boga un verano.

Me Acuno

Dependo de la letra
para navegar un poco más allá de mis pequeños pasos
Así me acuno al recuerdo
o al amor de algún amor
que nunca dormirá en mis brazos.

Soy Maíz.

Mi cuerpo es de maíz
tallo frágil que conoce un sólo verano
y jamás llega a mirar, vivo, el invierno.

Más que flor
nací con alma de semilla
Viejo abuelo
que no puede vivir sin un surco
y el esmero
de una piel de bronce.

martes, 18 de agosto de 2009

Solemne

Mi silencio te escucha como un eco,
la puerta se ha cerrado
los ojos pierden ecos que iluminan
no se mueven mis labios
no hay respuesta en mis vellos
nada encuentras de mí
en este cuerpo que sin sueño
se ha dormido.

Mi silencio escucha tu eco.

Un tambor que me llama a un camino
al que no hay tiempo alguno que elimine.

Tú me ves...
sabes que estoy callado
vestido
con la solemnidad eterna
de quien dejó la vida.

Si me miras

Si me miras
dejo de ser espejo
me vuelvo
matizado paisaje:
un desierto cubierto de semillas.

Puente

Puente lleno de hojas otoñales...,
cuéntame tus misterios de roca.
Viudo de un río seco...,

¡cómo duelen las horas!

Fantasmas

Te miro más allá
más allá...
te miro.

Tu voz de letra
abre una puerta
donde mi mente vuela
y crea el universo
donde moras.

Te miro en el fantasma que se forma
con tus palabras claras,
y mi fantasma inquieto
baila...
baila y te besa.

Espacio

Con los pies en el barro
y la mirada puesta en las gaviotas
sólo me queda el viento como espacio
para seguir las horas
en su eterna derrota.

domingo, 16 de agosto de 2009

Nunca nació; no ha muerto

Cuando era poeta
un mar de palabras brotaba al tomar la pluma,
mi alma tenía el poder de un nubarrón de polvo cósmico
girando y girando para provocar sus Universos.

Luego vino la muerte.
Luego vino mi miedo a decir
y el cómo digo.

El poeta murió
aún vaga muerto de hambre el loco
las esquinas le asustan por sus cambios de vista
y los vientos muy fuertes
le hacen temer por sus voces ocultas.

Las más veces oculto mi soliloquio
en un zumbar de abejas
o en el aleteo incesante
del vuelo de una mosca.

El poeta nunca nació: no ha muerto.

El loco deambula desnudo por los rayos de sol
propagando evangelios apócrifos
de las razones que lo traen con vida.

Nostalgia cósmica.

Detrás de ti
siempre detrás de ti...

Los pensamientos hacen olas de vientos
y sus remolinos de nostalgia me inundan.

Hay una cosa que no sé describir con claridad...

Es ese hoyo negro que me arrastra siempre
al fantasma que me nace
desde el panteón donde descansan
tus imborrables recuerdos.

Cierro con páginas vespertinas
el libro de los poemas besados
y de las manos poseedoras
de todas tus tersuras...

A cada página le pongo un número distante,
que entre más crece
más te acerca.

Quién dijo que los hoyos negros solo están en el espacio...

La oscuridad de tu ausencia
desborda toda luz
toda brillo de estrella.

Colores Vespertinos

La tarde se hace vieja

Empotrada en las paredes, viaja
la cascada del tornasol cotidiano.

Ayer las casas se movieron impulsadas por el viento
o se alejaron por defecto de la pupila decadente.

El sol pasa de largo
se estrella sobre las láminas disfrazadas de matices vegetales
que se quedan mirando a quien las mira.

Dentro, detrás de los ojos,
un mundo diferente se describe a sí mismo como causa
para que los pies se muevan y las palabras persigan mil respuestas.

Las telas artificiales cubren la desnudez desnuda
de quienes se asumen de colores lavables
como paisaje y fiesta de la vida.

Un color me fascina...
Rosa, rojo, rojo pálido...
tierno durazno...
en el rostro de fruta
con sabor a pecado.

No he visto labios color verde limón
no hace falta;
lo ácido siempre está,
en el tiempo, presente.

Malditas ventanas vanidosas...
puercas de los persistentes humos,
no se resignan a enturbiarse;
y hasta el último instante...
aprovechan la tarde
para vestirse de rayo dorado.