viernes, 12 de octubre de 2007

Romance portaleño

Entre estas gotas de sol
que me hieren las pupilas
con fantasmas sin razón
-sombras muertas que caminan-
tonta y vil explicación
para describir la vida,
mientras hago una canción
que alegrará a una cantina.

Se me asemeja un balcón,
con pestañas de cortina,
para mirar sin razón
a la gente que camina.

Me inquietan el corazón
las bellas nalgas que animan
a echarnos un chapuzón
tras las cerradas cortinas.
sin más motivo y razón
que el disfrutar de la vida.

Alguna tarde olvidada
con la nobleza mezquina
que jamás se ocupa en nada,
que se pudre en una esquina
donde se quedó atrapada
de alguna forma su vida.
Entre gatos perezosos...
los perros de la vecina,
y esos arbustos odiosos
que huelen siempre a letrina,
donde suelo conciliar,
-si es que eso, se concilia-
para hacer una canción
la rima, con la poesía.

Entre una lluvia de sol,
que eternamente declina
para ayuntarse a la tarde
con su brillante rutina
yo miro pasar las sombras
de los muertos que caminan
que me acompañan tan sordos
en esto que llaman vida.

lunes, 8 de octubre de 2007

pasión

Su mirada se pierde en mis adentros
son sus labios hambrientos
de un beso que fugaz sabe a comida
a cierto olor de cuerpos
que acoplan su pasión
rozando pechos
sonrosando mejillas
cubriendo lechos
que a veces me procuro
a hurtadillas

Tu estabas muerta

Estabas muerta
muerta de una muerte, que, aburrida
se despojaba muerta
de cuanto fuera vida.

Tú estabas muerta
moribunda de un glaciar sin sentimientos
con paredes absurdas
como sus muros desiertos
como esferas de ciegos que se mueren dentro, dentro...
podrídamente... muerta
como el peor de los muertos.

Fui un raro misterio
que impregnó de una luz
fantasiosa y esquiva
un paraíso nuevo
que sabiéndote a vida
te arrancó de las fauces suicidas
hacia un suelo de sales
y semillas.

Pero tú estabas muerta
tu mirada está muerta
tu figura está muerta
y en tu pecho no cabe, clavada, ni una herida
para daga de ensueño
porque tú ya estas muerta
y la daga es dolor
que no encuentra sentido
entre los muertos.

viernes, 5 de octubre de 2007

Se me ha perdido un faro

Siempre callo.
No es segura mi voz
si he estado triste
siempre callo.
Mi silencio es fatal:
mudo y sombrío;
como esa sombra
que rumora olvido
donde suelo pasar
horas enteras.

Quizá mi soledad se vuelva un río
que rozando entre piedras
intente detener su cruel camino
que vuelve hacia la mar,
sobre aguas fieras
donde los ríos se pierden
ya sin penas.

Se me ha perdido un faro
y aún discuto
cómo se marcarán mis nuevas sendas.

Siempre callo
es bueno ese callar
porque el silencio
sólo sabe esperar
por cosas buenas.

lunes, 1 de octubre de 2007

Se Marcharon como Vientos

Mis silencios se marcharon como vientos
tras las faldas
y los pasos
tras aromas
tras regazos
tras unos pechos desnudos
con pezones de alhelí
tras enaguas delicadas
que se apartan para mí.

Mis silencios se marcharon por un rato
para que con mis manos
escribiera sentimientos
en el cuerpo tan sediento,
profanado para mí.

Muere el Silencio

Entre la oscuridad se muere mi apacible silencio
con sus ropas desgastadas en olvidos
y sus ojos tan poblados de recuerdos.
Mudo, viejo y olvidado...,
con los puñales sobre un pecho compungido
y las promesas en las manos arrugadas.
Viejo de tiempo; sin pesares...
Huerto de frutos nunca habidos,
se ha colmado con olas de los mares
en un suave vaivén que va al olvido.

Entre los barcos que en el fondo del abismo
tesoros guardan en anhelos incumplidos
yace,
muere,
el silencio
de lo que se ha vivido.

Mirando dentro de las nubes

A veces miro dentro de las nubes para encontrar algún pensamiento,
algún recuerdo,
algún ensueño,
algún anhelo que no ha muerto.

Mirar los cielos y preguntar al silencio -talvez divino-
las razones del tiempo y circunstancias con que envuelve a la vida.

Preguntar las dudas vanas
-quizá mortales-
del porqué y del para qué estar aquí.

Me responde siempre el silencio...
quizá para dejar que cualquier respuesta
se nos vuelva siempre verdad, total... ¿qué importa?,
si al final,
las preguntas serán envueltas
en la tumba eterna de los silencios
y los silencios continuarán siendo mudos
a la eternas preguntas.

Así son los silencios.

Únicos en misterios,
y bastos, en recuerdos profundos
que se acumulan en el breve espacio
que alberga a cualquier pregunta.

Quizá el silencio esté aquí
para que no hagamos preguntas
y solo alimentemos la vida con recuerdos,
esos silencios que unas veces quieren volverse murmullos
y que otras veces quieren volverse lamentos
y que a veces... resulta mejor dejarlos volverse silencios,
eternos silencios,
hijos y hermanos del gran silencio
que se vuelve página de un libro cerrado que se llama a si mismo:
"la voces de los silencios".